¿Qué reflexiones nos deja el retiro del 10%?

El retiro del 10% de los fondos de pensión que se ha llevado a cabo desde el mes de julio, ha instalado el debate respecto de los mecanismos utilizados por los chilenos para hacer frente a la crisis que atraviesa el país producto de la pandemia. Esto, ha significado desafíos importantes para el sistema de pensiones, el cual ya había sido fuertemente cuestionado producto del “estallido social” de octubre. De acuerdo al balance publicado el jueves 1 de octubre por la superintendencia de pensiones, 9,7 millones de personas han hecho su solicitud de retiro de los cuales el 94,37% ya cuenta con el pago de sus recursos previsionales por un monto promedio de $1.356.801. 

Para entender mejor los efectos que ha tenido el proceso en la ciudadanía, y recoger las lecciones que deja hasta la fecha, PEP entrevistó a Marco Aguillar, Socio de ClioDinámica Consulting, una consultora de gestión pública en América Latina, la cual recientemente, ha estudiado la experiencia, confianza y expectativas ciudadanas frente a las AFP. Para profundizar más al respecto, PEP también conversó con Javier Bronfman, director académico del magíster de economía y políticas públicas UAI.

Preguntas a Marco Aguilar, ClioDinámica Consulting

1.- De acuerdo a su estudio ¿Qué impacto ha generado el retiro del 10% en la percepción de ciudadanía sobre las AFPs? 

Cuando el debate público se pregunta sobre la percepción ciudadana frente a una institución, tal como ha sido en el caso de las AFPs, típicamente refiere al aumento o disminución de confianza. La literatura da cuenta de escasos marcos analíticos que descomponen en detalle la confianza. Así todo, y teniendo a la vista el OECD Trust Framework, sabemos que primero, es importante conocer la percepción de confianza en sí, es decir, cuánta credibilidad, seguridad y presunción de corrección depositan las personas en determinada institución, y luego, observar la impresión que existe sobre ciertas dimensiones críticas que la componen.

I. En cuanto a la confianza en sí hacia las AFPs, creemos que se mantiene prácticamente igual luego del retiro del 10%. Ciertamente pueden mencionarse factores que presentan alguna diferencia, como el mayor conocimiento que las personas puedan tener sobre el funcionamiento del sistema, pero volviendo puntualmente a la confianza en la institución de las AFPs, creemos que se mantiene. En concreto, hemos observado al atender los casos particulares, que un 12% empeora su nivel general de confianza, mientras que en un 16% de las personas mejora. Así las cosas, un 49% de las personas declaran tener confianza o mucha confianza en las AFPs, frente a un 51% que declaran tener desconfianza o mucha desconfianza.

II. Ahora bien, si analizamos otras dimensiones que dan forma a la idea de confianza y que configuran la percepción ciudadana, podríamos llegar a reconocer en general, aciertos por parte de las AFPs en la gestión del proceso de retiro del 10%.

Si atendemos al atributo de la transparencia, diríamos que el 58% de las personas la evalúa como buena o muy buena, siendo los jóvenes el segmento más crítico en este punto, pues si se revisan las valoraciones de la transparencia como mala o muy mala, notaremos que el 47% de dicho grupo está compuesto por personas de 30 años o menos.

Así mismo, cabe señalar el atributo de las comunicaciones como un punto destacable dentro de la gestión de las AFPs. Un 48% de las personas valora positivamente la comunicación con su AFP en el marco del retiro del 10%. El punto se refuerza toda vez que, son precisamente quienes han retirado el 10% de sus fondos los que más han valorado la calidad de la información su respectiva AFP pone a su disposición, evaluándose como buena o muy buena el 58% del mencionado grupo. 

2.- ¿Qué expectativas recaen sobre la Institución de las AFPs?

En términos generales, las expectativas ciudadanas sobre las AFPs, se vinculan a la rentabilidad que se obtiene en la administración de los fondos, obteniendo un 40% de menciones entre las personas. Al mismo tiempo, es posible reconocer expectativas asociadas a mayor transparencia en el uso de los fondos y en las ganancias de las AFPs tras sus gestiones.

Lo que llama la atención es que, si bien las expectativas sobre las AFPs refieren en importante medida a la rentabilidad, las personas parecen ser poco sensibles a variaciones sobre los indicadores asociados a este atributo. En ese sentido, comentamos el siguiente ejercicio: Si tomamos los rangos etarios (30 años o menos) (entre 31 y 50 años) y (mayores de 50 años) y les consultamos su percepción sobre la rentabilidad de sus AFPs, en ningún caso, la AFP mejor evaluada es la que figura con mayor rentabilidad lograda según los datos de la Superintendencia de Pensiones, en los fondos (A) (B y C promedio) y (D y E promedio) respectivamente.

Las personas han sido ante todo receptivas de las estrategias comunicacionales y de la experiencia en cuanto clientes que las AFPs les han brindado en el marco del proceso de retiro del 10%. En sintonía con la evidencia disponible, no sería extraño entonces pensar que una exigencia ciudadana relevante – en este escenario – sea la gestión aún más proactiva por parte de las AFPs de otras formas de vinculación, como pudiese ser la mayor orientación, educación financiera e involucramiento de sus clientes.

3.- ¿Cuáles son los principales desafíos que según este estudio enfrentan las AFPs?

Por una parte, el 27% de las personas manifiestan expectativas que pueden vincularse directamente a un cambio en el sistema de pensiones. Por otro lado, las personas reconocen en forma significativa, un rol importante de las AFPs en el fomento económico y el crecimiento de las pensiones futuras. Desde ahí las AFPs tienen el desafío de hacer una lectura profunda, evitar conclusiones apresuradas y en forma planificada introducir mejoras en una administración más equitativa. Creemos que las AFPs deben actuar en la lógica de una conversación ciudadana en la que aún no logran sintonizar

En nuestra opinión, el desafío de corto y mediano plazo dice relación con el reconocimiento de un nuevo perfil ciudadano, que configura a su vez un nuevo “público” previsional, que enfrenta con mayores exigencias un ecosistema a su vez más complejo, atravesado por desafíos que no solo afectan los sistemas de pensiones, sino también las economías nacionales y los mercados laborales en general. El debate público, anclado en mejorar el sistema de pensiones, genera una presión permanente a las AFPs. Son parte del problema, por lo mismo y en gran medida también parte de la solución. Deben participar en la configuración del nuevo espacio previsional de cara a los ciudadanos que osan representar.

En suma, destacamos el desafío pocas veces mencionado que recae sobre las AFPs, relativo al desarrollo de estrategias de vinculación con la ciudadanía, que las sitúen como un actor más presente y más cotidiano en el fomento de condiciones para el desarrollo de los proyectos de vida de las personas. Han tenido éxito en su vinculación con el mercado y el Estado, es la hora de la comunidad.

Preguntas a Javier Bronfman, director académico del magíster de economía y políticas públicas UAI

¿Es posible tener algunas conclusiones de los efectos a corto plazo que ha tenido el retiro del 10% en la economía, transcurridos ya casi dos meses desde el inicio del proceso?

El efecto en el corto plazo es claro, el retiro del 10% de las cuentas individuales ha ayudado significativamente a amortiguar los efectos negativos asociados a la pandemia y a las medidas que ha determinado el gobierno para controlar los contagios. Esto ha sido positivo en el corto plazo pero negativo en el largo plazo. Muchas personas que sacaron su 10% agotaron sus cuentas, es decir, ya no tienen dinero para su jubilación, esto genera una mayor dependencia a las políticas sociales del estado en el futuro.

Ante un eventual segundo retiro del 10%, ¿Cuáles pueden ser los efectos a corto, mediano y largo plazo? 

De pasar una ley que permita otro retiro, en el corto plazo eso ayudará nuevamente a las familias y a la economía, aumenta el consumo y las personas son capaces de enfrentar los tiempos de vacas flacas. Pero en el mediano y largo plazo, esto generará más dependencia del estado. Además, aquellos que ya no tienen ahorros en las AFP no podrán acceder a fondos, es decir muchos, posiblemente los más necesitados, no tendrán acceso a estos dineros. 

En general es una medida bastante regresiva, que pone la responsabilidad de los efectos económicos de la pandemia en mano de los ciudadanos, dejando al estado en un segundo plano.  

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta el sistema de pensiones en Chile?

Tasas de reemplazo bajas y problemas de legitimidad institucional.

Entrevista Gaspar Marhuenda

Fecha publicación: 24 de agosto de 2020

Entrevistamos a Gaspar Marhuenda, socio y director ejecutivo de la empresa Cliodinámica, quien  nos cuenta de los desafíos de la firma consultora y su vinculación con los temas públicos.

1.- ¿Qué es ClioDinámica y que los inspiró a enfocarse en los desafíos públicos?

Cliodinámica, desde una visión tradicional, es una firma de consultoría en gestión con más de 10 años de experiencia y más de 350 proyectos. Más íntimamente, quienes somos parte de la empresa tenemos un desafío intelectual de buscar oportunidades que ayuden a construir una mejor sociedad, buscando obsesivamente conectar con las necesidades de desarrollo de la gente, la empresa y la ciudadanía.

De haber respondido a esta pregunta cuando empezamos en 2009, habríamos hablado de una motivación relacionada con poder influir -desde el mundo privado de la consultoría- en decisiones y políticas públicas, y  llevar al Estado virtudes típicamente reconocidas en el sector privado, como la optimización y la excelencia operacional. Probablemente habríamos declarado nuestra intención de generar “impacto” o algo  similar, de lo que muchas empresas han hecho eco al correr de los años.

Hoy, somos un equipo mixto, diverso, compuesto de ingenieras/os, economistas, abogadas/os, sociólogas/os y una amplia red de expertos que crea mucha perspectiva.

Allí donde nuestra empresa ha crecido y  el mundo se ha complejizado, nuestra respuesta a la pregunta se ha simplificado: Tenemos la misión de incidir en la gestión sostenible de los espacios públicos, creando soluciones para problemas que tienen un significado social, sea en el caso particular de una empresa o parte del quehacer del Estado, en Chile o en América Latina.

2. ¿Qué rol pretenden jugar en el diseño de la política en Chile?

Hemos participado en proyectos de consultoría  en todo el ciclo de vida de las políticas públicas, desde el diseño hasta su evaluación en diferentes sectores estratégicos;  educación, salud, empleo, justicia, minería, energía, transporte, puertos, agricultura, entre otros-  y desde hace unos años,  en la modernización del Estado, digitalización y transformación de sus servicios.

En cada caso, jugamos un rol que nos distingue de otras empresas, y que resulta de un justo equilibrio entre una perspectiva altamente técnica, y una sensibilidad social que conecta las soluciones de laboratorio -de papel-  con la realidad cotidiana de las personas.

Utilizamos  técnicas y métodos rigurosos de investigación, planificación y control en las soluciones que creamos. El uso de Analytics nos permite posicionar la evidencia y el dato al centro de nuestras propuestas de solución, y estamos totalmente comprometidos con eso.

3.- A veces los medios dan a entender que existe, si no un conflicto, al menos una diferencia entre lo “político” y lo “técnico”. A ustedes que parecen estar al medio de ambos mundos, ¿les parece que exista esa tensión?

Tal vez, uno de los atributos que mejor caracteriza a la sociedad y a la política de nuestros días, es la complejidad. Como consultores nos abocamos entenderla, y por lo mismo, nos aproximamos con cautela  a cualquier propuesta o visión que pretenda explicar el mundo en verdades absolutas, slogans, o dicotomías.

¿Los políticos por un lado y los técnicos por otro? Me parece una perspectiva no menos dañina que la que sitúa al “pueblo” por un lado y a la empresa por otra parte, en un país de pymes, emprendedores y trabajadores que deben cumplir un rol en la sociedad.

Gobernar y hacer política es precisamente gestionar lo heterogéneo, y la “técnica” entra en ese punto para conjugar las distintas variables con la mayor sensatez posible. No solo nos parece una división ficticia, además habla de una falta de entendimiento importante respecto a la manera de hacer gestión de los temas públicos.  

Ambos mundos son importantes y deben integrarse en el juego imperfecto de la democracia. La organización de la vida, política y social no puede estar basada en la racionalidad económica y técnica solamente, pero tampoco podemos olvidarla. En ese contexto desarrollamos nuestros servicios de consultoría.

4.- ¿Cómo ven el tema de la legitimidad de la técnica, tan despreciada el último tiempo, por ejemplo, en movimientos populistas?

El populismo a nuestro entender, queda en evidencia cuando un sujeto o un grupo se presenta como portador de una verdad universal, revestido de algún halo de moralidad que hace incuestionable su visión y el fundamento de sus decisiones. Cosa que no puede ser más ajena a los tiempos que corren, siguiendo al filósofo español Daniel Innerarity, quien explica que la complejidad contemporánea radica precisamente en la diversificación de los centros de decisión.

Nuestros equipos de consultoría se sitúan desde lo técnico, pero sin menospreciar lo político. Estamos preocupados de que se integren, con toda la complejidad que conlleva. En ocasiones suele ser una representación angustiosa. Nuestras herramientas para predecir escenarios se vuelven más sofisticadas, mientras que al mismo tiempo, las consecuencias sociales de los actos políticos parecen más difíciles de anticipar.

En este marco, en Clio estamos convencidos que la “técnica” “el método” o como queramos llamarle, sigue siendo un gran aliado a la hora de buscar soluciones dentro de la diversidad y la complejidad de los problemas.

En un escenario futuro, quizás, el verdadero desafío de los gobiernos en materia de legitimidad y políticas públicas sea el de escuchar con humildad y moderar sabiamente entre alternativas. Y para ello, deberá atender la contundencia “técnica” de las propuestas que se ponen a su disposición fuertemente conectadas, por medios digitales, con las necesidades de la ciudadanía.

5.- ¿Cómo congenian la diversidad de pensamientos políticos en el diseño o gestión de sus proyectos con el sector público?

Congenian perfectamente, al menos uno eso esperaría, porque la política está hecha precisamente para la gestión de la diversidad.

Como empresa, nos  vinculamos con quienes tenemos un interés común de hacer negocios. En cambio, la política cobra sentido cuando me relaciono con aquel o aquella con quien tengo diferencias.

Sin ir más lejos, nuestro propio equipo tiene en su interior profundas diferencias, desde la visión política del mundo hasta la formación profesional, y creemos que en eso recae parte importante de la calidad del diseño de nuestras soluciones. Esta diversidad de miradas, nos enriquece y nos da una mayor perspectiva.

6.- ¿Cuáles son los desafíos actuales que enfrenta el diseño de Políticas Públicas en Chile?

Los desafíos son muchos, y a veces la tarea puede parecer abrumadora, pero me parece posible de momento señalar al menos tres, que podríamos considerar esenciales – basadas todas en mejores instituciones, con los mejores profesionales que el Estado pueda tener para liderar-.

(i) El mundo contemporáneo presenta crueles paradojas. Hoy en día la pobreza y la obesidad en Chile son problemas que se toman de la mano, cosa impensada hace 50 años. Así mismo, en la época donde más contenido se genera, el desconocimiento,  a veces se explica por exceso de información. En ese contexto, por increíble o reiterativo que suene, uno de los grandes desafíos de la Política Pública, del diseño del Estado, y hasta del gasto público, sigue siendo contar con mejores mecanismos para que la toma de decisiones sea basada en información  y evidencia..

(ii) Un segundo desafío es por cierto el de la sostenibilidad, pero entendida en su concepto más amplio y que sea una respuesta con convicción al compromiso que tenemos como país ante la agenda de Desarrollo Sostenible y entreguemos la mayor contribución al cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Acá se ha ido avanzando, pero los desafíos son muy amplios y debemos generar mayor masa crítica para enfrentar como país, en una asociación público privada, tareas tan demandantes como el cambio climático, la gestión del agua, la calidad en la educación, o de la salud. Esto último ha quedado en evidencia ante la pandemia que estamos viviendo, dentro de todo la  respuesta ha sido satisfactoria, pero debemos actuar anticipándonos, para que la próxima emergencia sanitaria nos encuentre mejor preparados. Avanzar en un desarrollo sostenible es responsabilidad del Estado y de su marco institucional, del sector privado y su mejor desempeño bajo una gestión sostenible de sus negocios, pero también exige un rol clave de la ciudadanía organizada.. Acá el diseño de políticas públicas tiene una tarea gigante, cómo se genera una conciencia colectiva, en el Estado, en el mercado y en la sociedad, que movilice a la población hacia el compromiso y la adopción de nuevos hábitos y comportamientos, que apunten al bien común y solidaridad entre generaciones, entendido como responsabilidad con las generaciones futuras de chilenos y chilenas.     

(iii) Por último, mencionaría la Modernización del Estado desde la transformación digital de los servicios públicos, pero en un sentido que pocas veces logro identificar en quienes hablan del tema. Para nadie es novedad que el desafío interpela al marco normativo, la interoperabilidad de los sistemas, y que supone un camino para mejorar la transparencia, reducir los costos, y un largo etc. Sin embargo, la gran tarea, el gran reto,, es la equidad ciudadana en la era digital. Por nuestros estudios sabemos que la digitalización da cuentas de brechas generacionales, brechas de género, y que pese a eso, el 69% de las personas piensa que el mayor atributo de los servicios digitales, dice relación con la igualdad de trato que reciben las personas.

El mundo digital de los servicios del Estado, abre un nuevo lugar público donde se esperaría desarrollar condiciones de verdadera equidad, y ese, a nuestro parecer, es el norte.

7.- ¿Qué entendemos por modernización del Estado y como lo aterrizamos al ciudadano de a pie?

Creo que la respuesta en palabras sencillas, necesariamente apunta a un proceso de transformación en que la institucionalidad del Estado fortalece sus procesos de gestión de la información para ponerse al servicio de una nueva ciudadanía, que tiene expectativas y exigencias más complejas.

En ClioDinámica hemos estudiado precisamente al ciudadano de a pie que se hace esa pregunta, y frente a la necesidad de realizar un trámite en un servicio público, el 72% de las personas creen que es muy probable que exista habilitado un canal digital para llevarlo a cabo. El desafío de manejar esa expectativa es apremiante, para el Estado y las empresas, sobre todo si consideramos que el 57% de las personas han hecho más trámites digitales que hace un año.

Si pensamos en el origen de los Estados, hasta el Estado democrático de derecho, veremos cubiertas ciertas funciones como la defensa del territorio, la diplomacia, y transitoriamente la garantía de ciertas condiciones materiales de vida ¿verdad?, pero entonces ¿dónde entra el calificativo moderno?

A modo de síntesis diría que el Estado moderno es aquel que emplea y desarrolla tecnología, no solo para responder con servicios, sino también para anticiparse a las necesidades públicas y no convencernos de que  “no lo vimos venir”.

8.- Respecto del desafío de la Modernización del Estado, ¿Qué espera la ciudadanía de los servicios públicos digitales?

Luego de varios estudios, y mediante aplicación de técnicas de data analytics, text minning y escucha de discursos digitales, notamos que la expectativa ciudadana redunda en las ideas de comodidad, seguridad y sobre todo, en la reducción de tiempos de espera.

Un ejemplo que conocemos muy de cerca es el de la Superintendencia de Seguridad Social (SUCESO) entidad cuyo proceso de transformación digital tuvimos la oportunidad de asesorar, y que ha tenido como impacto la reducción de un 70% en el tiempo promedio de realización de un trámite para un ciudadano o ciudadana, lo que para nuestro orgullo ha sido citado ampliamente como un caso de éxito.

Como expectativa menos mencionada en el debate común, hemos notado en forma creciente la asociación que hay entre digitalización de los servicios y el fortalecimiento de la descentralización. En nuestros estudios es posible apreciar que el 55% de las personas estiman que la digitalización supone un aporte al acceso a mismas prestaciones por parte del Estado, sea en la Región Metropolitana o en otras regiones.

Lo anterior, por ciento, refuerza la importancia que tiene el desafío de lograr mayor equidad ciudadana a través de los servicios digitales. Hasta donde hemos constatado, el 57% de las personas estima que existe disparidad en la calidad de los servicios on-line que tiene una municipalidad de altos ingresos, frente a los que dispone una con menos recursos.

El mundo digital proyecta mucho del mundo “real” que conocemos. Proyecta sus sesgos, y hereda muchas de sus imperfecciones, pero en cuanto a su diseño y funcionalidad hay claramente un primer esfuerzo relevante que hacer hacia la equidad en la calidad de las prestaciones, de lo contrario se corre el riesgo de amplificar espacios de desigualdad

9.- ¿Existen oportunidades para la gestión pública en un eventual cambio a la Constitución?

Vemos con algún tipo de optimismo, que existen oportunidades tanto para la gestión de la política pública, como para la política en sí misma. Riesgos por cierto, pero por hoy prefiero comentar desde el vaso medio lleno.

Desde el punto de vista de la gestión; mucho más allá de si el Banco Central estará o no en la Constitución, cuánto dura el Presidente en el cargo y si tiene espacio o no para reelección -todos elementos muy relevantes por cierto-  hay una verdadera oportunidad de volver a pensar la estructura del poder y de las funciones tanto administrativas como de gobierno. Y decimos repensar en un amplio sentido, desde la forma en que se instalan los liderazgos mediante un nuevo y mejorado sistema de nombramiento de cargos, hasta la distribución de competencias y facultades de cara a una administración con más autonomía y pertinencia territorial.

Oportunidades para la política en sí, vemos varias también. Por mencionar una, pienso que el quórum mediante el cual se plantea el ingreso de las temáticas en un eventual proceso de redacción de una nueva Constitución da lugar a que solo los temas que generen un acuerdo importante queden en el texto final. Es decir, la Constitución podría esta vez llegar a ser “el mínimo común denominador” de lo que las chilenas y chilenos desean en las bases de su institucionalidad, lo que daría lugar a dos efectos que  parecen sanos en una democracia moderna: Primero, que la Constitución no se tallará en piedra un “plan estratégico” o un “programa de gobierno” que en el dinamismo de los tiempos que corren podríamos llegar a necesitar cambiar por lo pronto, y segundo, que podría dejar muchos otros temas importantes a la discusión legislativa, es decir, pondrá en manos de los representantes políticos la discusión sobre asuntos de la mayor importancia.

Pensamos que lo anterior es deseable en el contexto de una sociedad que parece estar más interesada que nunca en hacerse parte de los procesos políticos y del diseño del Estado. Es una oportunidad real para que cada ciudadano se involucre.

10.- ¿Cómo sería el país que ClioDinámica quiere ayudar a construir desde su rol como asesor del Estado y de empresas?

Más allá de opiniones personales, el anhelo de ClioDinámica como empresa es contribuir a un país que se encamina en forma planificada -o lo más ordenado posible- al desarrollo sostenible.

Un país cuyo ímpetu de desarrollo es organizado y conducido estratégicamente, a través del conocimiento, la investigación y la tecnología, como medios para la construcción de una sociedad más equitativa y colaborativa.

Entrevista a Tomás Sánchez.

Conversamos con Tomás Sánchez, columnista y emprendedor, sobre su nuevo libro “Public Inc” en el que grafica la evolución de la empresa y su nuevo rol en la sociedad.

¿Por qué el tema de las empresas es político?

Si entendemos lo político como ponernos de acuerdo en la sociedad que queremos, es inevitable ver como las empresas tienen mucho que decir al respecto. Son determinantes al afectar o definir como serán ciertos temas en nuestra vida en sociedad. Desde temas medio ambientales hasta de desigualdad. El tema es que históricamente hemos tratado a la empresa como un ente más, ajeno a lo público y sin responsabilidad al respecto. Y de igual forma, nuestra relación con las empresas, desde nuestro rol como clientes, empleados o inversionistas, también había sido neutral, por decirlo de alguna manera. Pero eso es justamente lo que está cambiando. Cada día más, la sociedad interpela a la empresa a hacerse cargo de temas sociales o a tomar una postura frente a temas que antes “no le correspondía”. 

¿Qué ejemplo ves de los últimos años que ilustran este punto?

Fuera de Chile ha sido muy manifiesta la postura de las empresa frente a la reciente crisis racial en Estados Unidos. Las principales marcas, salieron a tomar una posición sobre el tema racial. Eso claramente es una postura política. Lo más notable fue el comercial de Nike o las donaciones de Walmart para fundar un centro de Igualdad Racial. Algo similar sucedió el 2017, frente a la crisis de refugiados. Mientras algunos países cerraban fronteras, empresas como Starbucks anunciaban que saldrían a contratar refugiados. Esto, claramente tiene un impacto en la decisiones de compra de sus clientes que pueden respaldar o no, las acciones de esas empresas.


¿Cómo ves que haya ido cambiando el rol de la empresa en la sociedad?

La empresa nació en su origen para resolver problemas de la sociedad, y simplemente estamos volviendo a ello. En las últimas décadas esto se desvirtuó por la influencia de académicos como Milton Friedman que decretaron que la empresa solo se debía a sus accionistas y que su rol social era simplemente aumentar sus utilidades. Pero esto es una sobre-simplificación del gobierno corporativo. Las empresas, para genuinamente desempeñarse bien, crean una buena estrategia y cultura, necesitan de un gobierno más sofisticado, con múltiples indicadores y un propósito claro. Las utilidades no son un propósito, sino que un indicador de sustentabilidad económica. Muy importante, pero en ningún caso el único. Entonces, superado este punto, vemos como las empresas resuelven nuestros principales desafíos sociales, desde alimentarnos hasta el préstamos para comprarnos una casa. Sin empresas, luz eléctrica ni vacunas habrían llegado a ningún lado. Las empresas tiene un rol clave al construir nuestra sociedad. Hoy es necesario reconciliar empresa y sociedad de cara a tener un mejor futuro.


¿Por qué crees tú que cada vez las empresas van teniendo un mayor rol público?

El mundo cada minuto es más complejo, y esa complejidad no la puede administrar el Estado. El mercado ha probado ser el mejor asignador de recursos hasta el minuto, y por lo tanto, la empresa, como protagonista en él, no puede ser descartada como un vehículo de bienestar. La capilaridad que tienen las empresas y los procesos de creación de valor son genuinamente increíbles. El problema es que siempre las vimos como una caja pagadora de impuestos y sueldos, cuando son mucho más que eso.


¿Cual es la importancia de esto?

Si vemos a las empresas con un rol público activo, podemos “usarlas” (en el buen sentido) para alcanzar muchos objetivos públicos. Ellas son las que hacen real la incorporación de la mujer a la fuerza de trabajo o frenar el cambio climático. Entonces es a través de ellas que necesitamos actuar más y trabajar en forma público privada más decididamente.


¿Entra la filantropía dentro de este nuevo rol? ¿O se queda corta? ¿Por qué?

Justamente el desafío es dejar atrás la filantropia. El futuro no está en donar o en hacer caridad. No es compensar por el mal que se hizo o calmar la conciencia de alguien. La empresa como vehículo de bienestar, debe crear valor para todos sus stakeholders desde sus proceso y negocio central. Es tener un circulo genuinamente virtuoso de creación de valor. Hacer el bien por el lado ya no sirve, no es tolerado, el impacto positivo debe venir desde el negocio en si.

¿Cual es el rol de los nuevos clientes en este marco?

Los clientes, junto con los empleados, son los principales interpeladores y por lo mismo, los movilizadores del cambio. Si las mejores personas no quieren trabajar para una empresa o no quieren comprar sus productos, seguro esa gerencia reaccionará rápido. Cuando las personas se dan cuenta que sus decisiones de consumo y de donde trabajar pueden mover la aguja, ambas acciones se transforman en actos políticos.


¿Cómo afecta el tema generacional al nuevo rol de la empresa?

Es clave. Los millenials son los grandes responsables de estos cambios. Ellos no ven el trabajo como un medio para un fin, sino que como un fin en si mismo. No van a trabajar para ganar un sueldo y hacer su vida privada, sino que ven en el trabajo un lugar de realización y por lo tanto, este debe ser consecuente con sus valores. Lo mismo pasa con las decisiones de compra, ya que compran marcas que van en linea con sus valores y visión de mundo. Entonces, cuando esta generación refleja su visión de sociedad en decisiones económicas, inevitablemente estas se vuelven políticas.

¿Cómo se va generando el cambio al interior de la empresa?


Después del 18 de octubre, hubo un movimiento empresarial en torno a asegurar que entre el mayor y menor sueldo de las empresas, no fuera superior a 10 veces. Eso significó un esfuerzo económico en términos de rentabilidad, y también en lograr productividad, para poder subir sueldos. Esta es una gestión completamente al interior de la empresa, y por lo tanto privada, pero que tiene una impacto absolutamente político y público, de cara a la discusión en torno a la desigualdad. Así, una gestión privada, se transforma en un símbolo público. Es más potente que muchas leyes y discusiones parlamentarias. Más concreta, más rápida y sustentable. Así, lo mismo aplica para tantos otros temas.

¿Cómo cambia la relación entre el trabajador y la empresa? ¿Qué consecuencias políticas tiene esta nueva relación?

Se transforma en una relación más intima, más apegada a las convicciones de las personas. Trabajar en una determinada empresa, se transforma cada vez más en una manifestación personal, en linea con las convicciones de cada uno. En ese sentido, las buenas empresas que logren esa intimidad, tendrán equipos más comprometidos, ya que genuinamente creen en el propósito o causa que persiguen día a día con su trabajo. Pudiendo liderar, por ejemplo, la disminución de la huella de agua en una industria o la alimentación saludable.

En política se habla mucho de lo que es la movilidad entre distintos sectores socioeconómicos, ¿Cómo se da esa movilidad entre empresas de distinto tamaño?

Es algo que rara vez se discute y ahí está parte de nuestro problema de desarrollo. Siempre que hablamos y legislamos sobre empresas en Chile, se hace pensando en grandes empresas. Pero esas son solo 13 mil en un universo de más de 800 mil. El problema, es que en estas últimas trabaja el 60% e Chile, pero producen solo un 16% del PIB. La brecha de productividad es enorme. Y detrás de baja productividad, hay bajos sueldos. Es clave, potenciar el desarrollo de pequeñas empresas, pero más aún, que las pequeñas y medianas se transformen en grandes.

¿Cómo debería ser? Y ¿Por qué el Estado debería intervenir?

Poniendo el foco en pequeñas y medianas empresas, legislando para facilitar el que crezcan, en vez de solo discutir como cobrarles más impuestos. Entendiendo que buenas políticas publicas que desarrollen empresas, van en beneficio directo de sus empleados. Favoreciendo modelos como los cooperativos o incentivos para compartir utilidades. Promover la integración, alineación y consolidación de empresas, no la confrontación entre sindicatos y gerencias. Esto último no llega a nada, ya que plantea una discusión de suma cero.


¿Cómo se legitima el mercado en este modelo? En vistas de que por lo menos en nuestro país existe mucha desconfianza por sectores que gritan fuerte. ¿Donde entran las empresas en este ecosistema?

Se legitima con las decisiones de la ciudadanía, en cuanto a que comprar y donde trabajar. Un mercado más eficiente, permite alocar mejor los recursos, pero alineados con los valores de la ciudadanía. Las empresas en este juego son claves, pero, para participar de mejor forma, ellas también deben entender este nuevo rol, donde no son neutrales a los intereses de la sociedad.

¿Cuáles son las principales lecciones que dejaría Public Inc. al mundo político?

Que las empresas no votan cada 4 años, sino que todos los días con sus decisiones de comprar y trabajo. Es un nuevo espacio en donde participar cívicamente, y donde muchas veces los resultados son más rápidos y duraderos.  Una empresa se puede resistir a una protesta, pero poco puede hacer frente a clientes que eligen a la competencia por ser más responsable medioambientalmente o frente a la escasez de talento. En esos casos, la empresa se adaptará rápidamente y se alineará con los intereses de sus clientes y potenciales empleados.