¿Hay vida más allá del 18/10?

En la última semana hemos visto como la olla a presión, denunciada por cierto desde años por los sectores más progresistas y democratizadores de la sociedad, simplemente reventó y como tal, su agua caliente cayó en todas partes. Hemos sido testigos de una rebelión surgida por igual desde las capas medias y bajas de la sociedad, como desde el sector mas precario de este último grupo.

Podría pasarme varias cartas explicando cada uno de los puntos que gatillan la crisis social y política que experimenta nuestro país desde una perspectiva materialista de la realidad chilena-neoliberal, siendo una última expresión, casi una redundancia, pero pues bien, vamos al título del artículo.

Desde ese día hemos visto como se ha alzado un movimiento social inórganico y sin un agregado de demandas concretas en contra del actual gobierno, el cual desde las incipientes protestas caracterizadas por la rebeldía púbera y evasión estudiantil del Metro, ha venido mostrando una inoperancia gigantesca, convirtiendo a los estudiantes tan vilependiados del Instituto Nacional en seres del tipo Robin Hood post-millenial y al descontento social en una “ Guerra” contra un enemigo interno fabricado a la medida para la prensa, echándole leña al fuego y convirtiendo Santiago rápidamente en Ciudad Gótica.

Volviendo al movimiento social y al título, no habrán victorias para el movimiento social, a no ser que algún ente asuma la conducción de éste, como podría ser la denominada Mesa por la Unidad Social, liderada por sectores organizados de la clase trabajadora, la cual debiera ser capaz no sólo de levantar un programa pólitico, sino también de validarse ante la mayor parte de la masa movilizada. De lo contrario, seguirá cayendo más sangre al río, perderán los mismos de siempre y una semana de movilizaciones fallida será el mayor impulso para desmovilizar a los trabajadores por un largo rato, así como de no recuperar la gobernabilidad en lugares que se volvieron el santuario del saqueo y el paraíso del lumpen.

Ignacio Rodríguez

23 años 

CaD – Libertarismo Arcoíris

¿Por qué la población LGBTI es socialista? Pues porque estoy convencido de que no tienen idea de lo que es socialismo ni capitalismo. Hay diversas razones para admitir que el libertarismo es la ideología pro LGBTI por naturaleza, las pruebas están y la historia lo demuestra; no hay autor liberal clásico, libertario, anarquista individualista o agorista que en su vida intelectual no haya reclamado en contra de la intervención estatista y religiosa en las relaciones privadas y consentidas entre adultos. Sin ir más lejos, la propia filósofa capitalista Ayn Rand decía “todas las leyes sobre homosexualidad deberían ser abolidas… es totalmente inapropiado que la ley interfiera en las relaciones personales entre dos adultos”. Pero aún más razones hay para desmitificar el apoyo y tolerancia que los “progres” se jactan de darles. Repasemos la historia un poco.

No fue sino en la época de la gloriosa revolución cubana donde bajo el nuevo régimen castrista comenzaron las persecuciones y se abrieron campos de concentración destinados a homosexuales. Esto no es invento de un burgués/capitalista/explotador/agente de la CIA como el que les escribe, no señoras y señores; esto es declaración de Reinaldo Arenas, escritor gay y partidario de la revolución cubana hasta que fue víctima de la dictadura de Fidel Castro, quien terminó encarcelándolo, sometiéndolo a las condiciones más duras existentes para un disidente cuya agravante fue el ser homosexual. Pero no nos quedemos con solo este lado del mundo, vayamos a la Rusia de Lenin a ver que se decía. “Exterminad a los homosexuales y el fascismo desaparecerá”, una frase del ensayo “Humanismo proletario” del comunista ruso, Máximo Gorki. También, no muy lejos de ahí, pero un poco más reciente, en la Alemania Oriental se consideraba la homosexualidad como contraria a las buenas costumbres de los trabajadores y como parte de la decadencia de occidente. Luego de esto, la verdad es que no sorprende mucho que la gran mayoría de los socialistas consideraran la homosexualidad como un “vicio burgués” y que cualquier noción de libertad y emancipación sexual era propia de la rancia sociedad capitalista burguesa. Hay mucho más de donde vino esto, de hecho, no fue sino hasta la privatización de la vivienda en China cuando las parejas gays pudieron salir de sus hogares, abandonar sus comunidades intolerantes y vivir juntos en una casa que no les fue asignada por un funcionario de gobierno pendiente de todos sus datos personales, lo cual conllevo a que se formaran barrios de atracción exclusiva para la comunidad LGBTI.

Está claro, las condiciones de desarrollo para las personas LGBTI son mucho más posibles y tienen mucho más sentido en una sociedad de libre mercado sin el alero de quienes dicen llamarse sus “aliados”.

El Hippie Burgués