Prohibido fumar

Por Daniela Montes de Oca Carreño

Hasta el día de ayer se han acumulado un total de 1.633.180 muertes mundiales asociadas al COVID, y 73.406.636 casos registrados. Los primeros casos se registraron entre el 12 y 19 de diciembre del año pasado, por lo que ya llevamos un año en presencia de este virus. Son números terribles, un millón seiscientos treinta y tres mil ciento ochenta personas, de todas las edades, han perdido la vida en un año a causa de este virus. A causa del impacto del virus personas y hogares han perdido la fuente de empleo, hemos tenido que guardar cuarentena, dejar de ver a nuestros seres más queridos para protegerlos y así perdernos momentos tan importantes como los últimos, entre otros efectos más.

Ha sido desolador y hemos visto los efectos de manera rápida, aunque varios ya lo hayan olvidado y hayan empezado a retomar sus vidas pre pandemia. Hoy escribo para llamar la atención de otro causante de horribles números a nivel mundial, y de desastrosos efectos negativos, que quizás sean menos fáciles de asociar. El tabaquismo. Anualmente mueren 8 millones de personas a causa del tabaquismo a nivel mundial, ocho millones. De las cuales 1,2 millones ni si quiera son fumadores, sino fumadores pasivos, es decir, personas que están en ambientes contaminados por humo de tabaco (llamado humo de segunda mano). Y existen 1,3 mil millones de fumadores, que serían análogos a los casos registrados.

El tabaco también está en el aire, donde es un poco más perceptible que el COVID, ya que lo podemos oler; pero también pasa desapercibido cuando se impregna en tejidos, paredes, ropa, pelo, y otras superficies sobre las cuales puede permanecer hasta seis meses luego de haber fumado, esto es el humo de tercera mano. Además de cáncer, está asociado a enfermedades respiratorias (EPOC y exacerbaciones de asma por ejemplo), cardiovasculares (infartos) y accidentes cerebrovasculares, lo que resulta en muertes prematuras y peor calidad de vida en los fumadores y en quienes respiran cerca de ellos (recuerden por favor que si fumaron, la ropa y pelo queda impregnada de toxinas dañinas). A esto se le añaden las perdidas de productividad debido a enfermedad y menores ingresos.

En Chile está prohibido fumar en espacios públicos cerrados, y espacios abiertos de colegios. Pero hospitales, centros de atención de salud y universidades siguen desprotegidas en espacios abiertos. Imagínense ahora al especialista de salud atendiéndolos luego de haber fumado en su tiempo libre de descanso, con la ropa llena de toxinas del cigarrillo, es como si los atendiera sin mascarilla en este contexto de pandemia. Es importante que las leyes establecidas se cumplan y se endurezcan. Es importante conocer realmente el efecto del tabaco en el cuerpo, comprender que no solo se pone en riesgo el fumador, si no a todos lo que lo rodean. Estar expuesto al humo de segunda mano durante solo 20 minutos es comparable a fumar dos cigarrillos. Si fumas en tu casa, todos fuman contigo.

Otra variable importante en este tema es la industria tabacalera… pero eso será para otra ocasión. El tabaco es extremadamente dañino, y aquellos que fuman no solo toman un riesgo por ellos mismos, sino que exponen a todos a su alrededor. Es como salir sin mascarilla, estás más expuesto a contagiarte del COVID, pero también expones a los demás en caso que seas positivo.

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