Hoy, más que nunca, ¡Humanidades!

Por Daniel Pacheco Henríquez

Un rasgo muy presente en la modernidad dice relación con la creencia de que todo lo que hacemos, debe estar justificado por la utilidad que nos brinda aquella acción, en que se tenga una respuesta –más o menos rápida– a las preguntas: ¿En qué me beneficia esto? ¿Para qué sirve?

En un mundo dominado por la técnica, donde el gran objetivo es la búsqueda de eficiencia –vale decir, hacer la pega con el menor costo posible–, quienes más son sometidos al escrutinio de la utilidad, son los conocimientos que nos otorgan las humanidades. Sólo pensemos por un momento, el tratamiento que le ha dado nuestro sistema escolar chileno a disciplinas como filosofía, historia o las artes. Desplegadas –en el mejor de los casos– como materias de segundo y tercer orden.

Son varias las razones para cambiar la forma en que se concibe el aprendizaje asociado a las humanidades. En lo que sigue, me referiré brevemente a dos. En primer lugar, hoy es posible identificar un crecimiento exponencial del conocimiento en general. En un estudio de José Joaquín Brunner, se muestra que el conocimiento publicado y registrado internacionalmente se demoró aproximadamente 1.750 años en duplicarse por primera vez contado desde el comienzo de la era cristiana, y que las proyecciones para el año 2020 dan cuenta de que se duplicaría cada 73 días. Por lo tanto, en el siglo XXI es practicamente imposible dominar la totalidad de conocimientos, aún escogiendo una sola disciplina como especialización. Se corre el riesgo de quedar obsoleto en poco tiempo. ¿Cuál es el mérito de las humanidades a la luz de este problema? Dado que la formación basada en la mera transmisión de información –por las razones ya expuestas– no pueden lograr su objetivo final, el cultivo de las humanidades desarrolla capacidades vinculadas a la búsqueda, selección y evaluación de la información para poder aplicarla en distintos contextos, además de fomentar habilidades en torno a generar y comunicar nuevos conocimientos. Todo apunta a que en la actualidad, más que especialistas, necesitamos generalistas, personas capaces de vincular y proyectar puentes entre todo el conocimiento disponible, y en esta labor, las humanidades juegan un rol fundamental.

En segundo término, vemos que los problemas por los que transita nuestra sociedad son cada vez más complejos, lo que exige múltiples perspectivas de análisis. La formación en humanidades se hace muy necesaria en un mundo marcado por dilemas morales, económicos, políticos y sociales (basta mirar lo que ha sido nuestro 2020). Por ejemplo, creo que el análisis costo-beneficio se queda corto, sin añadir aproximaciones de teorías de justicia que aporta la filosofía política, para tomar decisiones en torno a plantear hojas de ruta para abordar los problemas medioambientales que enfrentamos como sociedad. Por otro lado, cómo se puede hacer cargo la ciencia política del antiguo clivaje político izquierda-derecha, cuando vemos un eje desgastado y con resultados que desafían a la lógica de voto de clase (sugiero ver en detalle los resultados de la última elección en USA). Probablemente no haya una respuesta clara, pero sí es seguro que la literatura y el arte hacen posible observar una parte de la realidad a la cual la simple razón no alcanza a aproximarse. Los aportes de las humanidades a tener una mejor comprensión de los cambios culturales son incuestionables.

En marzo del 2011, al finalizar la presentación del Ipad 2, Steve Jobs señalaba: “La tecnología no es suficiente. Es la tecnología unida con las Artes Liberales, con las humanidades, lo que produce resultados que hacen cantar a nuestros corazones”. Hoy, más que nunca, ¡Humanidades!

One thought on “Hoy, más que nunca, ¡Humanidades!

  1. Con la educación física pasa lo mismo, cada vez menos importancia en el sistema escolar y cada vez más importancia en su impacto en la salud de los chilenos
    Eso sin contar el aporte casi incuantificable de los valores que se cultivan al practicar un deporte en la infancia, sobre todo uno colectivo
    Un abrazo
    Excelente columna

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