Nudes, Sextortion y el Código Penal

Por Victoria Correa J.

Estrés post traumático, recuerdos angustiosos, alteraciones negativas cognitivas, comportamiento irritable, arrebatos de furia, comportamiento imprudente o destructivo, hipervigilancia, sentimiento de culpa, vergüenza, sentimientos de traición, estigmatización y aislamiento. Según el centro de asistencia a víctimas de atentados sexuales CAVAS, estos son algunos de los trastornos que puede sufrir una víctima de lo que se conoce como sextortion. En los últimos meses esta practica no ha hecho mas que nutrirse de las medidas sanitarias que impone el COVID-19: Cuarentenas y distanciamiento social son el terreno perfecto para que las nudes cobren vida y invadan celulares de personas que malintencionadamente buscan sacar provecho de esta situación. Pero, no solo de confinamiento se da esta situación, sino también de relaciones tormentosas en las que mujeres día a día son extorsionadas con amenazas del estilo: “le voy a mandar las fotos a tus compañeros de trabajo”, “todavía guardo tus videos de cuando estábamos juntos, puedo reenviarlos”, “¿Qué diría tu jefe de esta foto?” y tantas otras amenazas. Lo cierto es que el real problema radica en la siguiente pregunta ¿Me permite el código penal hacer algo contra este tipo de prácticas? ¿Puedo denunciar a mi extorsionador y esperar que el ordenamiento jurídico haga algo? lamentablemente, la respuesta es NO.

El problema se encuentra en la raíz del articulo 161 A del Código Penal donde no se considera la difusión de grabaciones o archivos de manera consentida, es decir, será delito aquella difusión de contenido siempre y cuando esta haya sido adquirida de manera involuntaria por la víctima, no en el caso de una relación de pareja ni en el caso de aquellas nudes enviadas voluntariamente, pero de las que no se esperaba su difusión. Explica el subjefe de la brigada investigadora del Ciber Crimen de la región Metropolitana, comisario Señor Cristian González, que en la práctica estos hechos al no constituir delito suponen un escenario complejo de investigación y que la afectación de la víctima hace que la denuncia sea tomada de igual manera. Y de ahí que las denuncias no guardan relación con las órdenes de investigar que recibe PDI, porque muchas de estas siguen el curso bajo la figura del artículo 161 A del Código Penal, lo que permite que se inicie la investigación, se re tipifique a otros hechos, o que finalmente se determine archivar la denuncia por no constituir delito. Es decir, que todo quede en nada por ser nada.

Se preguntarán por qué no denunciar por amenazas, y lo cierto es que el delito de amenazas exige como requisito, que la amenaza en si misma sea constitutiva de un delito y ahí es donde nos damos vueltas en lo mismo, pues difundir material con connotación sexual que fue adquirido voluntariamente, como mencionaba anteriormente, no es un delito. Por ende, sin delito, no hay delito de amenaza.

Afortunadamente, este tema ya está en discusión legislativa. Desafortunadamente, se encuentra estancado en el segundo tramite constitucional, esperando pacientemente poder avanzar para que las mujeres finalmente puedan verse amparadas por un ordenamiento jurídico que se pone al día con el movimiento feminista y la eliminación de la violencia contra la mujer.

Referencias

Informe de la comisión de seguridad ciudadana recaído en los proyectos de ley refundidos que modifican el código penal con el propósito de sancionar la difusión no autorizada de material o imágenes con contenido o connotación sexual | from: https://www.camara.cl/legislacion/ProyectosDeLey/tramitacion.aspx?prmID=12444

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