Una de las brechas entre nosotros y el homo economicus

Por Daniela Montes de Oca Carreño

Esto es solo un pensamiento, pero me parece que los humanos nos volvemos cada vez menos predecibles y más alejados del homo economicus ideal, ese que se supone es un ser racional. Mi teoría es que la educación es el problema, y también la solución.

El origen de esta idea viene del miedo que sentí ante la posibilidad de que ganara el rechazo, y la posibilidad de que ganara Trump, otra vez. Es totalmente justificable cualquiera de las dos opciones en cualquiera de las dos votaciones, por algo se hacen, pero para mí era claro que este homo economicus si votaba algo, era apruebo y Biden. Y suponiendo que la mayoría se comporta como él, era una clara victoria en ambos casos. Pero las personas no somos tan racionales, y no contamos con toda la información disponible como para que el escenario rechazo-Trump fuera irreal.

Cuando se estudia teoría de juegos, en los cursos más básicos, se plantean los supuestos de racionalidad de los jugadores y conocimiento común (cada jugador sabe que el otro es racional), y se modela de manera distinta según la información que posean los jugadores. Por lo tanto, es clave la racionalidad de las personas y la información que disponen al momento de tomar decisiones.

Si las personas no actúan de manera racional puede ser porque no son capaces de modelar su función de utilidad y calcular el pago que reciben hoy por las acciones que toman, y claro, el que recibirán en el futuro también por esa misma acción, y lo mismo con todas las cosas que deciden. Bueno, que seamos capaces de hacer eso es bastante irreal. Quedándonos en la cancha delimitada anteriormente para analizar esta situación, si las personas no toman las mejores decisiones también puede ser porque les falta información. En un mundo ideal todos tendríamos toda la información disponible, en el mundo ideal de los mercados competitivos los encargados de llevar la información son los precios. Pero en el mundo real es muy difícil aceptar que todos contamos con toda la información disponible al momento de tomar cualquier decisión. Me atrevo a decir que ni siquiera contamos con las herramientas para poder procesar toda la información disponible, ni el tiempo. Irónico es decir que vivimos en la era de la información cuando estamos tan des- y mal- informados.

¿Cómo podemos acercarnos a este ser racional capaz de tomar las mejores decisiones? La única respuesta que yo veo es la educación. Es necesario que las personas seamos realmente capaces de adquirir y procesar información. Es necesario que seamos capaces de discriminar qué información es verídica y cuál es falsa. Que seamos capaces de leer y entender lo que estamos viendo. Que seamos capaces de expresarnos de manera clara (algo que por ejemplo, yo aún no domino bien). Cuando nos enfrentamos a decisiones pequeñas, como qué comer de almuerzo, y otras más grandes como qué votar en el plebiscito o las elecciones, o aún más grandes como dónde comprar una propiedad, necesitamos saber qué información conseguir, cómo hacerlo y cómo procesarla para escoger la mejor opción. En las mallas curriculares escolares necesitamos educación cívica, educación financiera (sigo insistiendo en este punto), necesitamos más y mejores horas de historia y filosofía. Y necesitamos ofrecer esos cursos a los apoderados, para que aquellos que no se han podido educar en estos ámbitos lo hagan en conjunto con sus hijos. Si se quiere contar con ciudadanos que sean parecidos al homo economicus, que sean personas racionales, lo que se debe hacer es educarlos.

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