¿Qué reflexiones nos deja el retiro del 10%?

El retiro del 10% de los fondos de pensión que se ha llevado a cabo desde el mes de julio, ha instalado el debate respecto de los mecanismos utilizados por los chilenos para hacer frente a la crisis que atraviesa el país producto de la pandemia. Esto, ha significado desafíos importantes para el sistema de pensiones, el cual ya había sido fuertemente cuestionado producto del “estallido social” de octubre. De acuerdo al balance publicado el jueves 1 de octubre por la superintendencia de pensiones, 9,7 millones de personas han hecho su solicitud de retiro de los cuales el 94,37% ya cuenta con el pago de sus recursos previsionales por un monto promedio de $1.356.801. 

Para entender mejor los efectos que ha tenido el proceso en la ciudadanía, y recoger las lecciones que deja hasta la fecha, PEP entrevistó a Marco Aguillar, Socio de ClioDinámica Consulting, una consultora de gestión pública en América Latina, la cual recientemente, ha estudiado la experiencia, confianza y expectativas ciudadanas frente a las AFP. Para profundizar más al respecto, PEP también conversó con Javier Bronfman, director académico del magíster de economía y políticas públicas UAI.

Preguntas a Marco Aguilar, ClioDinámica Consulting

1.- De acuerdo a su estudio ¿Qué impacto ha generado el retiro del 10% en la percepción de ciudadanía sobre las AFPs? 

Cuando el debate público se pregunta sobre la percepción ciudadana frente a una institución, tal como ha sido en el caso de las AFPs, típicamente refiere al aumento o disminución de confianza. La literatura da cuenta de escasos marcos analíticos que descomponen en detalle la confianza. Así todo, y teniendo a la vista el OECD Trust Framework, sabemos que primero, es importante conocer la percepción de confianza en sí, es decir, cuánta credibilidad, seguridad y presunción de corrección depositan las personas en determinada institución, y luego, observar la impresión que existe sobre ciertas dimensiones críticas que la componen.

I. En cuanto a la confianza en sí hacia las AFPs, creemos que se mantiene prácticamente igual luego del retiro del 10%. Ciertamente pueden mencionarse factores que presentan alguna diferencia, como el mayor conocimiento que las personas puedan tener sobre el funcionamiento del sistema, pero volviendo puntualmente a la confianza en la institución de las AFPs, creemos que se mantiene. En concreto, hemos observado al atender los casos particulares, que un 12% empeora su nivel general de confianza, mientras que en un 16% de las personas mejora. Así las cosas, un 49% de las personas declaran tener confianza o mucha confianza en las AFPs, frente a un 51% que declaran tener desconfianza o mucha desconfianza.

II. Ahora bien, si analizamos otras dimensiones que dan forma a la idea de confianza y que configuran la percepción ciudadana, podríamos llegar a reconocer en general, aciertos por parte de las AFPs en la gestión del proceso de retiro del 10%.

Si atendemos al atributo de la transparencia, diríamos que el 58% de las personas la evalúa como buena o muy buena, siendo los jóvenes el segmento más crítico en este punto, pues si se revisan las valoraciones de la transparencia como mala o muy mala, notaremos que el 47% de dicho grupo está compuesto por personas de 30 años o menos.

Así mismo, cabe señalar el atributo de las comunicaciones como un punto destacable dentro de la gestión de las AFPs. Un 48% de las personas valora positivamente la comunicación con su AFP en el marco del retiro del 10%. El punto se refuerza toda vez que, son precisamente quienes han retirado el 10% de sus fondos los que más han valorado la calidad de la información su respectiva AFP pone a su disposición, evaluándose como buena o muy buena el 58% del mencionado grupo. 

2.- ¿Qué expectativas recaen sobre la Institución de las AFPs?

En términos generales, las expectativas ciudadanas sobre las AFPs, se vinculan a la rentabilidad que se obtiene en la administración de los fondos, obteniendo un 40% de menciones entre las personas. Al mismo tiempo, es posible reconocer expectativas asociadas a mayor transparencia en el uso de los fondos y en las ganancias de las AFPs tras sus gestiones.

Lo que llama la atención es que, si bien las expectativas sobre las AFPs refieren en importante medida a la rentabilidad, las personas parecen ser poco sensibles a variaciones sobre los indicadores asociados a este atributo. En ese sentido, comentamos el siguiente ejercicio: Si tomamos los rangos etarios (30 años o menos) (entre 31 y 50 años) y (mayores de 50 años) y les consultamos su percepción sobre la rentabilidad de sus AFPs, en ningún caso, la AFP mejor evaluada es la que figura con mayor rentabilidad lograda según los datos de la Superintendencia de Pensiones, en los fondos (A) (B y C promedio) y (D y E promedio) respectivamente.

Las personas han sido ante todo receptivas de las estrategias comunicacionales y de la experiencia en cuanto clientes que las AFPs les han brindado en el marco del proceso de retiro del 10%. En sintonía con la evidencia disponible, no sería extraño entonces pensar que una exigencia ciudadana relevante – en este escenario – sea la gestión aún más proactiva por parte de las AFPs de otras formas de vinculación, como pudiese ser la mayor orientación, educación financiera e involucramiento de sus clientes.

3.- ¿Cuáles son los principales desafíos que según este estudio enfrentan las AFPs?

Por una parte, el 27% de las personas manifiestan expectativas que pueden vincularse directamente a un cambio en el sistema de pensiones. Por otro lado, las personas reconocen en forma significativa, un rol importante de las AFPs en el fomento económico y el crecimiento de las pensiones futuras. Desde ahí las AFPs tienen el desafío de hacer una lectura profunda, evitar conclusiones apresuradas y en forma planificada introducir mejoras en una administración más equitativa. Creemos que las AFPs deben actuar en la lógica de una conversación ciudadana en la que aún no logran sintonizar

En nuestra opinión, el desafío de corto y mediano plazo dice relación con el reconocimiento de un nuevo perfil ciudadano, que configura a su vez un nuevo “público” previsional, que enfrenta con mayores exigencias un ecosistema a su vez más complejo, atravesado por desafíos que no solo afectan los sistemas de pensiones, sino también las economías nacionales y los mercados laborales en general. El debate público, anclado en mejorar el sistema de pensiones, genera una presión permanente a las AFPs. Son parte del problema, por lo mismo y en gran medida también parte de la solución. Deben participar en la configuración del nuevo espacio previsional de cara a los ciudadanos que osan representar.

En suma, destacamos el desafío pocas veces mencionado que recae sobre las AFPs, relativo al desarrollo de estrategias de vinculación con la ciudadanía, que las sitúen como un actor más presente y más cotidiano en el fomento de condiciones para el desarrollo de los proyectos de vida de las personas. Han tenido éxito en su vinculación con el mercado y el Estado, es la hora de la comunidad.

Preguntas a Javier Bronfman, director académico del magíster de economía y políticas públicas UAI

¿Es posible tener algunas conclusiones de los efectos a corto plazo que ha tenido el retiro del 10% en la economía, transcurridos ya casi dos meses desde el inicio del proceso?

El efecto en el corto plazo es claro, el retiro del 10% de las cuentas individuales ha ayudado significativamente a amortiguar los efectos negativos asociados a la pandemia y a las medidas que ha determinado el gobierno para controlar los contagios. Esto ha sido positivo en el corto plazo pero negativo en el largo plazo. Muchas personas que sacaron su 10% agotaron sus cuentas, es decir, ya no tienen dinero para su jubilación, esto genera una mayor dependencia a las políticas sociales del estado en el futuro.

Ante un eventual segundo retiro del 10%, ¿Cuáles pueden ser los efectos a corto, mediano y largo plazo? 

De pasar una ley que permita otro retiro, en el corto plazo eso ayudará nuevamente a las familias y a la economía, aumenta el consumo y las personas son capaces de enfrentar los tiempos de vacas flacas. Pero en el mediano y largo plazo, esto generará más dependencia del estado. Además, aquellos que ya no tienen ahorros en las AFP no podrán acceder a fondos, es decir muchos, posiblemente los más necesitados, no tendrán acceso a estos dineros. 

En general es una medida bastante regresiva, que pone la responsabilidad de los efectos económicos de la pandemia en mano de los ciudadanos, dejando al estado en un segundo plano.  

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta el sistema de pensiones en Chile?

Tasas de reemplazo bajas y problemas de legitimidad institucional.

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