Universidad y regiones

Por Fernando Rowland López

En el documento “Memorias de vida de Sergio Gerado Boisier Etcheverry” de la Revista “Desenvolvimento Regional en debate” el reconocido y primer economista regional en Chile Sergio Boisier cuenta cómo en el año 1963 una vez titulado de economista en la Universidad de Chile le ofrecen ser Profesor en el Centro Universitario Regional (CUR) de Temuco que era una sede desconcentrada de la Universidad de Chile y actualmente la Universidad de La Frontera, haciéndose cargo de los cursos de Teoría Económica, Administración y Estadística. Cuenta además que “es en Temuco donde comienzo a descubrir el territorio”, debido a que producto del terremoto de 1960 (el más destructivo de la historia) la oficina de Corfo en Temuco pidió al CUR realizar visitas a terreno con fines muy vagos donde le correspondió ir a Osorno sosteniendo entrevistas con autoridades locales, concluyendo “Comencé entonces a reflexionar sobre una cuestión que se me aparecía de gran importancia. Si existían Universidades en algunas provincias ¿no deberían tales universidades una preocupación académica -formación, investigación, extensión- preferente con su territorio de referencia? En otras palabras, ¿no debería fortalecerse el binomio UNIVERSIDAD/REGION?”.

Lo percibido por Don Sergio Boisier hace casi 60 años sigue siendo muy vigente aún hoy día, quizás con más fuerza que antes producto de la mayor cantidad de recursos, la globalización y las nuevas tecnologías. Han existido ciertos avances en esta materia, aunque a mi modesto entender han sido insuficientes. A las universidades regionales tradicionales como la Universidad Técnica Federico Santa María, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad de Concepción y la Universidad Austral fueron agregadas las sedes regionales de la Universidad de Chile y la Universidad Técnica del Estado con el Decreto con Fuerza de Ley N° 6 del Ministerio de Educación creándose las actuales Universidad de Magallanes, Universidad del Bío-Bío, Universidad de Valparaíso, Universidad de Playa Ancha, entre otras. Finalmente, a través del mismo decreto mencionado anteriormente fue posible crear instituciones privadas que hasta el día de hoy también han jugado un rol fundamental en regiones como la Universidad San Sebastián, Universidad del Desarrollo, Universidad Adolfo Ibáñez, entre otras.

A pesar de este avance de los años 80’ mi percepción es que en la investigación de ciertas áreas de conocimiento en regiones es bastante pobre, no por falta de recursos sino que a mi entender por falta de visión de autoridades universitarias y de los gobiernos regionales (que puede mejorar con la elección de gobernadores regionales). Hay ciertas disciplinas que merecen mención aparte en esta materia como en Historia donde muchos Premios Nacionales de Historia son de regiones y producto de su investigación regional han logrado ganar el concurso, entre los que se encuentran: Fernando Campos Harriet (Bío-Bío, 1988), Mateo Martinic (Magallanes, 2000), Eduardo Cavieres Figueroa (Valparaíso, 2008), Jorge Pinto Rodríguez (Araucanía, 2012), Sergio González Miranda (Tarapacá y Arica y Parinacota, 2014), entre otros.

Sin embargo, hay otras ciencias sociales donde lamentablemente no ocurre esto. Por ejemplo, los premios del Economista del año que entrega la sección de Economía y Negocios del Mercurio jamás son entregados a un economista de región, generalmente son premiados economistas egresados de la Universidad de Chile o Pontificia Universidad Católica de Chile, que trabajan en la mismas universidades, en universidades extranjeras de prestigio, Banco Central de Chile, Ministerio de Hacienda o algún organismo internacional como el Banco Mundial o el Banco Interamericano del Desarrollo. Esto sucede porque en esta disciplina hay un pequeño número de economistas de prestigio en regiones que hace investigación de calidad pero que no tienen la capacidad de difundirla de manera adecuada, por ejemplo hay ciertos economistas en el norte del país, otros en el centro del país y algunos en el sur, pero no hay una masa crítica que pueda hacer contrapeso a los economistas que han desarrollado una carrera tradicional, por lo que existe una importante tarea en formar nuevos economistas de prestigio en regiones que sean capaces de investigar sobre los territorio y puedan competir con los tradicionales que han trabajado y vivido en Santiago por siempre.

Para ir cerrando quiero poner el ejemplo de la Región de Magallanes y Antártica Chilena que cuenta con ochos premios nacionales en diferentes ámbitos, siendo tan solo uno de ellos el único que ejerce o ha ejercido en la región, los demás trabajan en Santiago o en el extranjero. Este año recibió el Premio Nacional de Historia el magallánico Iván Jaksic y el Premio Nacional de Ciencias Naturales el magallánico Francisco Bozinovic Kuscevic. En la edición del día de ayer sábado 29 de agosto de La Prensa Austral (principal periódico de la Región de Magallanes) el Profesor Bozinovic dice “si bien se alejó hace décadas, aún tiene familiares en la zona, la Universidad de Magallanes (Umag) no me ‘pesca’ mucho, he tratado de hacer contactos y trabajar con ellos, pero no me han ‘inflado’. He tratado de tener mayores relaciones, gratis, y no me han considerado; espero que ahora sí. Me encantaría trabajar en Punta Arenas y hacer investigación”. Por otra parte, el Rector de la Universidad de Magallanes Sr. Juan Oyarzo Pérez el pasado viernes 14 de Agosto expuso en la sesión de la Comisión de Zonas Extremas y Territorios Especiales del Senado que de acuerdo a ITV (principal canal regional) tituló “UMAG expuso compleja situación financiera al Senado”. Analizando estas dos noticias que no tienen más de dos semanas de diferencia, podemos percibir que la UMAG no es capaz de atraer el talento hacia la región que sea capaz con sus conocimientos levantar diferentes fondos concursables en la región, el país y el extranjero y que le permita a la Universidad contar con recursos frescos para así mejorar su delicada situación financiera, y de esa forma no depender de la voluntad de los políticos de turno para contar con recursos que generalmente después se traducen en diversos favores como la contratación de operadores políticos en la universidad.

De acuerdo a lo expuesto en esta columna las universidades regionales han avanzado en gran medida en contribuir al desarrollo regional, pero falta aún un largo camino. Siento que la elección de gobernadores regionales va a contribuir a generar un poco más de masa crítica que puede ser aprovechada por las universidades, sin embargo lo más delicado es la falta de visión de las autoridades universitarias en regiones de verdad hacerse cargo o sentirse como el principal motor en el desarrollo regional, no tan solo en la formación profesional sino que también en la investigación aplicada en los territorios de los cuales forman parte.

Fernando Rowland López

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