De Chile, de amor y de desigualdad

Por Daniela Montes de Oca C.

Este 18 de septiembre será distinto a cualquiera. No están las condiciones para celebrar como siempre, será más difícil juntarse en familia y se extrañarán las ramadas. No van a faltar los pies de cueca ni los asados, pero sin duda será más silencioso. Faltarán los que no sobrevivieron al virus, y los que estén luchando contra él en los servicios de salud.

Sinceramente nunca he sido fanática del 18, soy vegetariana por lo que los asados se volvieron un poco incómodos; el colegio convirtió bailar cueca en una especie de trauma; el terremoto se me sube demasiado rápido a la cabeza y en mi opinión, es una farsa histórica porque la verdadera independencia fue en febrero de 1818. Pero a pesar de que racionalmente tengo todas las razones para no esperarlo con ansías, no lo puedo evitar. Y es que me encanta mi país, y es lindo celebrarlo. Me encanta la sincronía que permite, que no importa qué ideología te represente ni qué valores te guíen, todos amamos a este pedazo de tierra tan maravilloso, que nos sorprende con su cordillera, su nieve, su desierto, su mar, sus lagos y ríos, glaciares y su magnífica flora y fauna.

Y al comenzar el pensamiento desde este punto, del amor y admiración que sienten los chilenos por su tierra, parece tan extraño que estemos tan lejos unos de otros en nuestro pensamiento. Chile está muy polarizado. No es primera vez, y probablemente Daron Acemoglu y James Robinson nos dirán que las instituciones que formamos en un comienzo, lo que esta semana celebramos, tienen mucho que ver con este estado.

Sentimos amor por nuestro país pero no por nuestros compatriotas. Falta de empatía, incapacidad de reconocerse en el otro y discriminación en base a prejuicios y estereotipos son las características de nuestro nacionalismo. Según la encuesta PNUD-DES 2016 el 41% de los encuestados experimentó malos tratos en el transcurso del último año, malos tratos entendido como haber sido ofendido, pasado a llevar, mirado en menos, tratado injustamente, discriminado o tratado violentamente. El escenario más común de estos malos tratos fue el lugar de trabajo, la calle y los servicios de salud. Es un triste reflejo de nuestra relación como chilenos.

Cada uno define al chileno bajo su propio concepto y ya no hay intersección entre estos subconjuntos. No somos capaces de escuchar al otro, y es que tenemos mucha rabia y frustración, y mucha desconexión y orgullo. Muchas diferencias, y es que las desigualdades socioeconómicas empiezan tan pronto en nuestras vidas que generan una especie de efecto de bola de nieve y terminamos formando una sociedad de adultos que no tienen en común nada más que el idealizado amor por un país que todos perciben de una manera distinta.

Debemos emparejar esta cancha tan desequilibrada. Según una encuesta del PNUD un 66% de los encuestados sienten mucha molestia de que a algunas personas se les trate con mucho más respeto y dignidad que a otras; y a un 67% le molesta mucho que algunos accedan a mucho mejor educación y mucho mejor salud que otros. Estos números deben llegar al 100%, todos debemos sentirnos incómodos con la desigualdad. Y no me refiero únicamente a la desigualdad de ingresos, esta no importaría tanto si todos tuviéramos acceso efectivo a educación, salud, nutrición y trabajo; son estas últimas las desigualdades que me preocupan. Que el lugar donde te tocó nacer o el apellido que tu familia lleva con amor y orgullo sean predictores de la calidad de vida que puedes alcanzar.  

Ya lo estamos viendo, ya nos estamos moviendo, pero debemos concretarlo. Debemos tomar nuestro deber civil y votar con conciencia. Debemos educarnos, pensar, reflexionar y conversar. La encuesta CEP de 2019 reveló que un 47% de los encuestados nunca mira programas de política, un 40% nunca conversa de política en familia, un 48% no lee noticias sobre política y un 45% nunca conversa con sus amigos sobre política. Son cifras preocupantes en medio de la gran crisis política-social que estamos atravesando.

Espero que en unos años más, cuando estemos festejando el 18 de septiembre, sea una celebración del amor que le tenemos a nuestro país y a nuestros compatriotas.

Referencias

PNUD (2017).DESIGUALES Orígenes, cambios y desafíos de la brecha social en Chile. Santiago de Chile, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Encuesta CEP 2019. Estudio Nacional de Opinión Pública N°84.

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