Estrategia de Desarrollo Regional y elección de gobernadores regionales

Por Fernando Rowland López

Escribo esta columna por mi identificación con las regiones de Chile. He tenido la suerte de vivir o trabajar en cuatro regiones del país. Nací y viví hasta los 17 años en la ciudad de Punta Arenas (Región de Magallanes y Antártica Chilena, la más austral del país), he vivido por 10 años en la ciudad de Valparaíso (región de Valparaíso) y he tenido la oportunidad de desarrollar actividades académicas en la ciudad de Concepción (región del Bío-Bío) y en la ciudad de Santiago (región Metropolitana de Santiago). De esa forma, tengo experiencia viviendo y trabajando en regiones, por lo tanto, conozco de cerca muchas de sus dificultades.

Los actuales intendentes regionales nacen en el año 1786 con las reformas borbónicas, creándose intendencias en Santiago y Concepción, y luego en 1811 con la Primera Junta de Gobierno nace la de Coquimbo. Después de la independencia conquistada en 1818, en 1823 serían creadas tres provincias más y en 1826 con las leyes federales dos más serían creadas, donde en este caso estas autoridades regionales serían electas democráticamente. Con la Carta Fundamental de 1833 estas ocho autoridades dejarían de ser electas de forma democrática, y pasarían a ser designadas y depender directamente del Presidente de la República, como una forma de centralizar el país y controlar las regiones para dar forma a la República naciente (lo cual se logró con mucho éxito y fue fundamental para lo logrado en el siglo XIX). Lo que hoy en día existe en materia regional es heredera de la Constitución de 1833 con la promulgación de la Ley N°19.175 “Orgánica Constitucional sobre Gobierno y Administración Regional” de 1992, en las que los 16 intendentes regionales son escogidos por el Presidente de la República.

Lo que fue necesario en 1833 para darle forma a la nación que estaba naciendo, lo más probable es que no sea necesario para la segunda década del siglo XXI. Quiero poner un ejemplo categórico, durante la segunda administración del Presidente Sebastián Piñera que comenzó el 11 de marzo del 2018, a menos de un año de mandato (es decir, antes del 11 de marzo del 2019) habían pasado por el sillón de la Intendencia Regional de Magallanes cuatro intendentes, es decir, en promedio un intendente duró aproximadamente 3 meses. Entiendo perfectamente que el Presidente Piñera no tiene malas intenciones con la región de Magallanes, sin embargo por sus múltiples responsabilidades no está dentro de sus prioridades el desarrollo de largo plazo de una región tan extrema como la de Magallanes. Esta situación fue similar a lo ocurrido durante la primera administración del Presidente Piñera (2010-2014), donde durante los cuatro años de mandato estuvieron cuatro intendentes diferentes, los cuales muchos salían por graves casos de corrupción (es decir, los más aptos no eran escogidos).

Quiero recordar que el principal instrumento de planificación con el que cuenta una región es la Estrategia de Desarrollo Regional el que se define como “instrumento rector de la planificación regional, su orientación es a largo plazo y su principal utilidad es mostrar el sentido de la acción, el cómo se logrará y los énfasis (voluntad) para el desarrollo de la región. Debe ser una construcción colectiva y rebasa con mucho, la mirada pública, para constituirse en la fuente de consensos sobre los aspectos claves del desarrollo regional”. Generalmente, la Estrategia de Desarrollo Regional tiene una vigencia de 10 años, entonces la pregunta que cabe hacerse es: ¿Qué capacidad de implementación de una estrategia tiene una autoridad que es escogida por un tercero ajeno a la región (muchas veces ni siquiera conoce la región) y que dura tan solo un año o menos (como ha sido el caso de Magallanes)?

Por esta razón, creo que es importante la elección de gobernadores regionales, la cual se reguló a través de la Ley N°21.073 “Regula elección de gobernadores regionales y realiza adecuaciones a diversos cuerpos legales” y Ley N°21.074 “Fortalecimiento de la regionalización del país”, y que se llevará a cabo en octubre de este año. Además, de las ventajas de implementar de mejor manera la estrategia de desarrollo regional, permitirá un mayor debate y una mayor conciencia acerca de dónde quiere ir la región, aumentará igualmente la masa crítica en regiones al estar más empoderadas, las decisiones de la región serán tomadas más cerca de los beneficiados, entre otros efectos positivos para las regiones. Como toda innovación va a tener ciertos problemas como la relación de los gobernadores regionales con las autoridades centrales, pero será un experimento interesante que se irá adecuando con el paso del tiempo y que si sale bien permitirá en un futuro no muy lejano mayores niveles de descentralización como la descentralización fiscal.

Sin embargo, el desarrollo de una región no es solo tarea del sector público, sino que también del sector privado, y muy especialmente de las universidades regionales que no tan solo contribuyen con la formación de profesionales, sino que más importante aún, con la creación de conocimientos e investigación aplicada en los territorios en los que se encuentran ubicados.

Tuve la oportunidad por tres años de ser Académico Jornada Completa de una universidad regional con mucha historia y una de las mejores universidades del país, sin embargo, por diferencias con las autoridades de turno sufrí un despido injustificado que hoy en día se encuentra en juicio. Esta universidad se encuentra localizada en la ciudad de Valparaíso y su sede central se encuentra mirando hacia todo el Océano Pacífico, es más, mi oficina tenía una vista hacia todo el Océano Pacífico. Abro todas las mañanas El Mercurio de Valparaíso y constantemente se discute el tema portuario donde todos los agentes involucrados dan sus opiniones (alcalde, intendente, empresarios, sindicatos, ONGs medioambientales, entre otros), sin embargo, desde las universidades no existe opinión respecto al tema. Cabe recordar que Chile está entre los 20 países con mayor longitud de costa pero no hay especialistas que hablen sobre economía portuaria en la región donde se encuentran los dos puertos más importantes del país (Valparaíso y San Antonio). Tuve la oportunidad de conocer dos especialistas de dos universidades diferentes de España localizadas en diferentes ciudades portuarias de ese país; uno de la Universidad de Cantabria (localizada en el Puerto de Santander) y el otro de la Universidad Jaume I (localizada en la Comunidad Valenciana), donde para ellos es normal tener este tipo de especialistas en las universidades regionales que hablen e investiguen sobre las problemáticas locales, algo que sucede en muchas regiones de Chile pero que son casos excepcionales, por lo que siento que falta una mirada de largo plazo por parte de las autoridades universitarias respecto a este tema.

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