Entrevista Gaspar Marhuenda

Fecha publicación: 24 de agosto de 2020

Entrevistamos a Gaspar Marhuenda, socio y director ejecutivo de la empresa Cliodinámica, quien  nos cuenta de los desafíos de la firma consultora y su vinculación con los temas públicos.

1.- ¿Qué es ClioDinámica y que los inspiró a enfocarse en los desafíos públicos?

Cliodinámica, desde una visión tradicional, es una firma de consultoría en gestión con más de 10 años de experiencia y más de 350 proyectos. Más íntimamente, quienes somos parte de la empresa tenemos un desafío intelectual de buscar oportunidades que ayuden a construir una mejor sociedad, buscando obsesivamente conectar con las necesidades de desarrollo de la gente, la empresa y la ciudadanía.

De haber respondido a esta pregunta cuando empezamos en 2009, habríamos hablado de una motivación relacionada con poder influir -desde el mundo privado de la consultoría- en decisiones y políticas públicas, y  llevar al Estado virtudes típicamente reconocidas en el sector privado, como la optimización y la excelencia operacional. Probablemente habríamos declarado nuestra intención de generar “impacto” o algo  similar, de lo que muchas empresas han hecho eco al correr de los años.

Hoy, somos un equipo mixto, diverso, compuesto de ingenieras/os, economistas, abogadas/os, sociólogas/os y una amplia red de expertos que crea mucha perspectiva.

Allí donde nuestra empresa ha crecido y  el mundo se ha complejizado, nuestra respuesta a la pregunta se ha simplificado: Tenemos la misión de incidir en la gestión sostenible de los espacios públicos, creando soluciones para problemas que tienen un significado social, sea en el caso particular de una empresa o parte del quehacer del Estado, en Chile o en América Latina.

2. ¿Qué rol pretenden jugar en el diseño de la política en Chile?

Hemos participado en proyectos de consultoría  en todo el ciclo de vida de las políticas públicas, desde el diseño hasta su evaluación en diferentes sectores estratégicos;  educación, salud, empleo, justicia, minería, energía, transporte, puertos, agricultura, entre otros-  y desde hace unos años,  en la modernización del Estado, digitalización y transformación de sus servicios.

En cada caso, jugamos un rol que nos distingue de otras empresas, y que resulta de un justo equilibrio entre una perspectiva altamente técnica, y una sensibilidad social que conecta las soluciones de laboratorio -de papel-  con la realidad cotidiana de las personas.

Utilizamos  técnicas y métodos rigurosos de investigación, planificación y control en las soluciones que creamos. El uso de Analytics nos permite posicionar la evidencia y el dato al centro de nuestras propuestas de solución, y estamos totalmente comprometidos con eso.

3.- A veces los medios dan a entender que existe, si no un conflicto, al menos una diferencia entre lo “político” y lo “técnico”. A ustedes que parecen estar al medio de ambos mundos, ¿les parece que exista esa tensión?

Tal vez, uno de los atributos que mejor caracteriza a la sociedad y a la política de nuestros días, es la complejidad. Como consultores nos abocamos entenderla, y por lo mismo, nos aproximamos con cautela  a cualquier propuesta o visión que pretenda explicar el mundo en verdades absolutas, slogans, o dicotomías.

¿Los políticos por un lado y los técnicos por otro? Me parece una perspectiva no menos dañina que la que sitúa al “pueblo” por un lado y a la empresa por otra parte, en un país de pymes, emprendedores y trabajadores que deben cumplir un rol en la sociedad.

Gobernar y hacer política es precisamente gestionar lo heterogéneo, y la “técnica” entra en ese punto para conjugar las distintas variables con la mayor sensatez posible. No solo nos parece una división ficticia, además habla de una falta de entendimiento importante respecto a la manera de hacer gestión de los temas públicos.  

Ambos mundos son importantes y deben integrarse en el juego imperfecto de la democracia. La organización de la vida, política y social no puede estar basada en la racionalidad económica y técnica solamente, pero tampoco podemos olvidarla. En ese contexto desarrollamos nuestros servicios de consultoría.

4.- ¿Cómo ven el tema de la legitimidad de la técnica, tan despreciada el último tiempo, por ejemplo, en movimientos populistas?

El populismo a nuestro entender, queda en evidencia cuando un sujeto o un grupo se presenta como portador de una verdad universal, revestido de algún halo de moralidad que hace incuestionable su visión y el fundamento de sus decisiones. Cosa que no puede ser más ajena a los tiempos que corren, siguiendo al filósofo español Daniel Innerarity, quien explica que la complejidad contemporánea radica precisamente en la diversificación de los centros de decisión.

Nuestros equipos de consultoría se sitúan desde lo técnico, pero sin menospreciar lo político. Estamos preocupados de que se integren, con toda la complejidad que conlleva. En ocasiones suele ser una representación angustiosa. Nuestras herramientas para predecir escenarios se vuelven más sofisticadas, mientras que al mismo tiempo, las consecuencias sociales de los actos políticos parecen más difíciles de anticipar.

En este marco, en Clio estamos convencidos que la “técnica” “el método” o como queramos llamarle, sigue siendo un gran aliado a la hora de buscar soluciones dentro de la diversidad y la complejidad de los problemas.

En un escenario futuro, quizás, el verdadero desafío de los gobiernos en materia de legitimidad y políticas públicas sea el de escuchar con humildad y moderar sabiamente entre alternativas. Y para ello, deberá atender la contundencia “técnica” de las propuestas que se ponen a su disposición fuertemente conectadas, por medios digitales, con las necesidades de la ciudadanía.

5.- ¿Cómo congenian la diversidad de pensamientos políticos en el diseño o gestión de sus proyectos con el sector público?

Congenian perfectamente, al menos uno eso esperaría, porque la política está hecha precisamente para la gestión de la diversidad.

Como empresa, nos  vinculamos con quienes tenemos un interés común de hacer negocios. En cambio, la política cobra sentido cuando me relaciono con aquel o aquella con quien tengo diferencias.

Sin ir más lejos, nuestro propio equipo tiene en su interior profundas diferencias, desde la visión política del mundo hasta la formación profesional, y creemos que en eso recae parte importante de la calidad del diseño de nuestras soluciones. Esta diversidad de miradas, nos enriquece y nos da una mayor perspectiva.

6.- ¿Cuáles son los desafíos actuales que enfrenta el diseño de Políticas Públicas en Chile?

Los desafíos son muchos, y a veces la tarea puede parecer abrumadora, pero me parece posible de momento señalar al menos tres, que podríamos considerar esenciales – basadas todas en mejores instituciones, con los mejores profesionales que el Estado pueda tener para liderar-.

(i) El mundo contemporáneo presenta crueles paradojas. Hoy en día la pobreza y la obesidad en Chile son problemas que se toman de la mano, cosa impensada hace 50 años. Así mismo, en la época donde más contenido se genera, el desconocimiento,  a veces se explica por exceso de información. En ese contexto, por increíble o reiterativo que suene, uno de los grandes desafíos de la Política Pública, del diseño del Estado, y hasta del gasto público, sigue siendo contar con mejores mecanismos para que la toma de decisiones sea basada en información  y evidencia..

(ii) Un segundo desafío es por cierto el de la sostenibilidad, pero entendida en su concepto más amplio y que sea una respuesta con convicción al compromiso que tenemos como país ante la agenda de Desarrollo Sostenible y entreguemos la mayor contribución al cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Acá se ha ido avanzando, pero los desafíos son muy amplios y debemos generar mayor masa crítica para enfrentar como país, en una asociación público privada, tareas tan demandantes como el cambio climático, la gestión del agua, la calidad en la educación, o de la salud. Esto último ha quedado en evidencia ante la pandemia que estamos viviendo, dentro de todo la  respuesta ha sido satisfactoria, pero debemos actuar anticipándonos, para que la próxima emergencia sanitaria nos encuentre mejor preparados. Avanzar en un desarrollo sostenible es responsabilidad del Estado y de su marco institucional, del sector privado y su mejor desempeño bajo una gestión sostenible de sus negocios, pero también exige un rol clave de la ciudadanía organizada.. Acá el diseño de políticas públicas tiene una tarea gigante, cómo se genera una conciencia colectiva, en el Estado, en el mercado y en la sociedad, que movilice a la población hacia el compromiso y la adopción de nuevos hábitos y comportamientos, que apunten al bien común y solidaridad entre generaciones, entendido como responsabilidad con las generaciones futuras de chilenos y chilenas.     

(iii) Por último, mencionaría la Modernización del Estado desde la transformación digital de los servicios públicos, pero en un sentido que pocas veces logro identificar en quienes hablan del tema. Para nadie es novedad que el desafío interpela al marco normativo, la interoperabilidad de los sistemas, y que supone un camino para mejorar la transparencia, reducir los costos, y un largo etc. Sin embargo, la gran tarea, el gran reto,, es la equidad ciudadana en la era digital. Por nuestros estudios sabemos que la digitalización da cuentas de brechas generacionales, brechas de género, y que pese a eso, el 69% de las personas piensa que el mayor atributo de los servicios digitales, dice relación con la igualdad de trato que reciben las personas.

El mundo digital de los servicios del Estado, abre un nuevo lugar público donde se esperaría desarrollar condiciones de verdadera equidad, y ese, a nuestro parecer, es el norte.

7.- ¿Qué entendemos por modernización del Estado y como lo aterrizamos al ciudadano de a pie?

Creo que la respuesta en palabras sencillas, necesariamente apunta a un proceso de transformación en que la institucionalidad del Estado fortalece sus procesos de gestión de la información para ponerse al servicio de una nueva ciudadanía, que tiene expectativas y exigencias más complejas.

En ClioDinámica hemos estudiado precisamente al ciudadano de a pie que se hace esa pregunta, y frente a la necesidad de realizar un trámite en un servicio público, el 72% de las personas creen que es muy probable que exista habilitado un canal digital para llevarlo a cabo. El desafío de manejar esa expectativa es apremiante, para el Estado y las empresas, sobre todo si consideramos que el 57% de las personas han hecho más trámites digitales que hace un año.

Si pensamos en el origen de los Estados, hasta el Estado democrático de derecho, veremos cubiertas ciertas funciones como la defensa del territorio, la diplomacia, y transitoriamente la garantía de ciertas condiciones materiales de vida ¿verdad?, pero entonces ¿dónde entra el calificativo moderno?

A modo de síntesis diría que el Estado moderno es aquel que emplea y desarrolla tecnología, no solo para responder con servicios, sino también para anticiparse a las necesidades públicas y no convencernos de que  “no lo vimos venir”.

8.- Respecto del desafío de la Modernización del Estado, ¿Qué espera la ciudadanía de los servicios públicos digitales?

Luego de varios estudios, y mediante aplicación de técnicas de data analytics, text minning y escucha de discursos digitales, notamos que la expectativa ciudadana redunda en las ideas de comodidad, seguridad y sobre todo, en la reducción de tiempos de espera.

Un ejemplo que conocemos muy de cerca es el de la Superintendencia de Seguridad Social (SUCESO) entidad cuyo proceso de transformación digital tuvimos la oportunidad de asesorar, y que ha tenido como impacto la reducción de un 70% en el tiempo promedio de realización de un trámite para un ciudadano o ciudadana, lo que para nuestro orgullo ha sido citado ampliamente como un caso de éxito.

Como expectativa menos mencionada en el debate común, hemos notado en forma creciente la asociación que hay entre digitalización de los servicios y el fortalecimiento de la descentralización. En nuestros estudios es posible apreciar que el 55% de las personas estiman que la digitalización supone un aporte al acceso a mismas prestaciones por parte del Estado, sea en la Región Metropolitana o en otras regiones.

Lo anterior, por ciento, refuerza la importancia que tiene el desafío de lograr mayor equidad ciudadana a través de los servicios digitales. Hasta donde hemos constatado, el 57% de las personas estima que existe disparidad en la calidad de los servicios on-line que tiene una municipalidad de altos ingresos, frente a los que dispone una con menos recursos.

El mundo digital proyecta mucho del mundo “real” que conocemos. Proyecta sus sesgos, y hereda muchas de sus imperfecciones, pero en cuanto a su diseño y funcionalidad hay claramente un primer esfuerzo relevante que hacer hacia la equidad en la calidad de las prestaciones, de lo contrario se corre el riesgo de amplificar espacios de desigualdad

9.- ¿Existen oportunidades para la gestión pública en un eventual cambio a la Constitución?

Vemos con algún tipo de optimismo, que existen oportunidades tanto para la gestión de la política pública, como para la política en sí misma. Riesgos por cierto, pero por hoy prefiero comentar desde el vaso medio lleno.

Desde el punto de vista de la gestión; mucho más allá de si el Banco Central estará o no en la Constitución, cuánto dura el Presidente en el cargo y si tiene espacio o no para reelección -todos elementos muy relevantes por cierto-  hay una verdadera oportunidad de volver a pensar la estructura del poder y de las funciones tanto administrativas como de gobierno. Y decimos repensar en un amplio sentido, desde la forma en que se instalan los liderazgos mediante un nuevo y mejorado sistema de nombramiento de cargos, hasta la distribución de competencias y facultades de cara a una administración con más autonomía y pertinencia territorial.

Oportunidades para la política en sí, vemos varias también. Por mencionar una, pienso que el quórum mediante el cual se plantea el ingreso de las temáticas en un eventual proceso de redacción de una nueva Constitución da lugar a que solo los temas que generen un acuerdo importante queden en el texto final. Es decir, la Constitución podría esta vez llegar a ser “el mínimo común denominador” de lo que las chilenas y chilenos desean en las bases de su institucionalidad, lo que daría lugar a dos efectos que  parecen sanos en una democracia moderna: Primero, que la Constitución no se tallará en piedra un “plan estratégico” o un “programa de gobierno” que en el dinamismo de los tiempos que corren podríamos llegar a necesitar cambiar por lo pronto, y segundo, que podría dejar muchos otros temas importantes a la discusión legislativa, es decir, pondrá en manos de los representantes políticos la discusión sobre asuntos de la mayor importancia.

Pensamos que lo anterior es deseable en el contexto de una sociedad que parece estar más interesada que nunca en hacerse parte de los procesos políticos y del diseño del Estado. Es una oportunidad real para que cada ciudadano se involucre.

10.- ¿Cómo sería el país que ClioDinámica quiere ayudar a construir desde su rol como asesor del Estado y de empresas?

Más allá de opiniones personales, el anhelo de ClioDinámica como empresa es contribuir a un país que se encamina en forma planificada -o lo más ordenado posible- al desarrollo sostenible.

Un país cuyo ímpetu de desarrollo es organizado y conducido estratégicamente, a través del conocimiento, la investigación y la tecnología, como medios para la construcción de una sociedad más equitativa y colaborativa.

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