¿Cómo sentirte parte de un sistema quebrantado?

Por Victoria Correa J.

Indagar en las ideas que sirvieron de sustento al sistema actual puede permitirnos ver un panorama promisorio. Pues son precisamente las ideas, y sobre todo las innovadoras, las que lideran los cambios estructurales. Para ello, es necesario situarnos por allá en el siglo XVIII antes de que la revolución francesa estallara. Así, nos toparemos con las mentes que dieron forma a la manera en la que vivimos y nos relacionamos. Los contractualistas, por ejemplo, afirmaban que la ley es un producto de la libertad de los ciudadanos. ¿Suena raro no? ¿Que una ley que me prohíbe conductas o las permite, sea generada por mi libertad? Efectivamente suena raro. Pero, no es raro cuando lo miramos en perspectiva pues, los creadores de la ley somos nosotros mismos, que por medio de unos pocos a quienes llamamos representantes, generamos la articulación de un sistema social, político y jurídico que garantice la coexistencia de los derechos de todos, que son entre sí recíprocos e iguales. Hoy en día encontrar en la práctica la esencia de lo anterior, es una tarea compleja. Ya no nos sentimos representados por nuestros representantes, no sabemos muy bien de dónde vienen sus intereses o a quiénes sirven, y la idea de vivir en un sistema que abandona niños, que deja fuera mujeres y que no tiene en cuenta a su población envejecida, nos agobia.

Rousseau en el contrato social afirma: “el soberano, que no es más que un ser colectivo, no puede ser representado más que por sí mismo: el poder puede transmitirse, pero no la voluntad”. Ciertamente, creo que el colectivo no puede ser representado más que por sí mismo, pero el único mecanismo capaz de producir lo anterior es la votación de una mayoría por una minoría en las urnas. O, ¿eso creíamos?

 La tecnología y la innovación se han puesto al servicio de la persona y ahora de la democracia. Crowdlaw, un movimiento de regeneración democrática que nació dentro de The GovLab de la NYU, impulsó este mecanismo que ofrece una oportunidad significativa para que la ciudadanía participe de cualquier proceso legislativo, ejecutivo o de toma de decisiones públicas, combinando la Inteligencia Colectiva de las comunidades con la Inteligencia Artificial, permitiendo mejorar la legitimidad del proceso de toma de decisiones, fortaleciendo la confianza en la ciudadanía y dando lugar a una nueva era más abierta y democrática. En el área nacional, Chile posee desde el año 2003 una plataforma digital de participación ciudadana, Senador Virtual, en la cual personas naturales pueden participar y dar su opinión en ciertos debates legislativos previo a la votación de los senadores. Los resultados de las votaciones virtuales son procesadas en un informe que es enviado a los Senadores parte de la comisión pertinente, para enriquecer el debate legislativo. Pero, una de las sugerencias definidas por el estudio Senador virtual: 16 años de crowdlaw en el parlamento Chileno, es que aún es necesario extender el uso de esta herramienta para capturar información útil para el proceso legislativo, agregando más valor a la discusión parlamentaria.

La afirmación de que “vivimos en pleno siglo XXI y sin embargo nuestras instituciones políticas son propias del siglo XIX” es un total acierto. Con una ciudadanía que tiene cada vez más ganas de romper con el status quo y que se interesa cada vez más por el quehacer político, este mecanismo se presenta como una oportunidad que nos permite sentirnos un poco más dentro del sistema.

Referencias

Universidad Adolfo Ibáñez | Senador virtual: 16 años de crowdlaw en el parlamento Chileno. Noviembre 2019 from: https://gobierno.uai.cl/assets/uploads/2020/04/paper-crowdlaw-2.pdf

Ideas Imprescindibles | CrowdLaw, la inteligencia colectiva al rescate de la Democracia. From: https://ideasimprescindibles.es/crowdlaw-inteligencia-colectiva-democracia/

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