Informalidad laboral: una piedra en el zapato ante la crisis

Por Matías Acuña Núñez

Hasta antes de la pandemia, el sector informal en Chile representaba al 28,8% del empleo total, según cifras del Instituto Nacional de Estadística. Vale decir, alrededor de un tercio de los trabajadores chilenos llevaban a cabo sus actividades laborales al margen de las regulaciones formales. (Hoy esta cifra ha disminuido a 23,5%, lo que no se debe a méritos de la autoridad sino al impacto que ha generado el confinamiento al normal desarrollo del comercio, servicios de comida y alojamiento). Según el Centro de Políticas Públicas UC, serían alrededor de 3 millones de trabajadores quienes se encuentran en empleos informales.

Para entender más a cabalidad la magnitud de este fenómeno, puede ser interesante, por ejemplo, visualizar las cifras en perspectiva comparada respecto a las de los demás países, sobre todo con los que comúnmente nos gusta compararnos. Si bien en Chile la participación de la economía informal en el PIB es la menor de América Latina (20%), los países OCDE presentan tasas de 10% y 15%, en promedio. Por consiguiente, aún nos encontramos lejos de ellos en esta materia.

Además, la cifras nacionales de trabajo informal se han mantenido constantes en los últimos 15 años, por lo que no se aprecia una mejora en el último tiempo.

Por otra parte, este fenómeno puede parecer insustancial si es que no se entienden sus implicancias. A ciencia cierta, de acuerdo a la evidencia sobre este tema, el trabajo informal provoca efectos negativos que se podrían dividir en cuatro esferas. Primero, consecuencias negativas para el propio trabajador como pueden ser pérdidas en materia de productividad, menor capacidad de crecimiento de las empresas, menores e inciertos ingresos, mayor posibilidad de quedar desempleado o de permanecer en la informalidad. Además significa, y quizás es lo más delicado, un nulo acceso al sistema de seguridad social, es decir, el trabajo informal implica que a las personas no les sea garantizada protección en salud, desempleo ni pensiones. En segundo lugar, efectos negativos para la recaudación fiscal que podría ser destinada a gasto público: los trabajadores informales no se acogen al registro tributario formal. Tercero, y estrictamente en el caso del comercio ambulante informal, puede generar externalidades negativas como insalubridad, deterioro del espacio público y reducción del valor de los inmuebles. Por último, perjudica la igualdad de género, pues tiene efectos negativos mayormente en las mujeres: incluso dentro del propio mercado informal, los hombres acceden a mejores trabajos -y mayores sueldos- que las mujeres, quienes generalmente se desempeñan como empleadas por subcontrato, dueñas de casa o vendedoras ambulantes.

Como es de suponer, estos efectos negativos pueden multiplicarse en períodos de crisis. El Covid ha provocado que la importante presencia del trabajo informal en nuestro país haya sido problemática en el marco de las medidas sanitarias y económicas adoptadas por la autoridad, al menos, en cuatro momentos. Respecto a las medidas sanitarias, el fenómeno del trabajo informal fue problemático cuando, ante las primeras medidas de cuarentena, la gente se veía imposibilitada para salir a trabajar o percibía una notable caída en la demanda (ante la menor cantidad de gente en las calles), lo que les impedía traer a la casa el dinero del día para sus necesidades más básicas. Desde luego, esto sigue ocurriendo al día de hoy.

Respecto a las medidas económicas, el trabajo informal también supuso un problema. La Ley de Protección del empleo, por un lado, no está naturalmente diseñada para gente que no tiene -o tiene pocos- fondos en el seguro de cesantía, como es el caso de los trabajadores informales. En el momento en que se echó a andar esta medida, no se consideró a este segmento.

Por otro lado, el bono de apoyo a la clase media que se encuentra en trámite legislativo, tiene el requisito de que las personas deben pertenecer al Registro Social de Hogares y deben demostrar una reducción del 30% o más de sus ingresos. Los trabajadores informales no tienen como acreditar aquello, lo que nos muestra que nuevamente las acciones propuestas por el gobierno no contemplan al sector.

Por último, el proyecto más emblemático del último tiempo probablemente, el retiro de fondos de pensión, también colisiona con la realidad del trabajo informal. Y es que quienes se ganan la vida en este sector tienen nulo o escaso nivel de cotizaciones, por lo que esta medida no los beneficiará o lo hará en baja medida.

Sin dejar de referirme a este último punto, quiero centrarme en los efectos socio-políticos que significó esta política. Si consideramos que la aprobación del “retiro del 10%” es una victoria para quienes tenemos esperanza en revertir la falta de credibilidad y confianza de la ciudadanía en las instituciones, de esta victoria estarán excluidos -como ya lo están de otras cosas- los trabajadores informales. 

La persistencia de la informalidad laboral en nuestro país está lejos de ser un asunto de los trabajadores: comprende un problema estructural en el que Estado de Chile está al debe. Uno que acentúa la pobreza por ingresos y la pobreza multidimensional, como también la desigualdad social y económica. Urgen medidas estructurales en esta dirección que simplifiquen la burocracia y el sistema tributario, capaciten, presten apoyo financiero y fiscalicen a la población de manera que tengan incentivos para formalizar su fuente de trabajo.

Esta pandemia nos ha mostrado que no echar mano a aspectos complejos de manera oportuna trae consecuencias no deseables y dificultades a la hora de implementar políticas públicas. Nos da cuenta, entre muchas otras cosas, que la informalidad laboral ha sido una molestosa piedra en el zapato para enfrentar esta crisis.

Links de interés

Instituto Nacional de Estadística. 2020. Boletín Estadístico: Empleo Trismestral.
https://www.ine.cl/docs/default-source/ocupacion-y-desocupacion/boletines/2020/pa%C3%ADs/bolet%C3%ADn-empleo-nacional-trimestre-m%C3%B3vil-marzo-abril-mayo-2020.pdf

Schneider, Friedrich; Buehn, Andreas. 2013. “Shadow Economy in highly developed OECD countries: What are the driving forces?”.

Chen, Martha. 2001. “Women in the informal sector: a global picture, the global movement”

López, Fernando. 2020 “Retiro del 10%: Ideas para hacerlo menos regresivo
https://ciperchile.cl/2020/07/17/retiro-del-10-ideas-para-hacerlo-menos-regresivo/#_ftn1

Centro de Políticas Públicas UC. 2020. “Propuestas de apoyo económico para los trabajadores informales vulnerables durante la emergencia del Covid-19”. https://politicaspublicas.uc.cl/wp-content/uploads/2020/05/Paper-122_VF.pdf

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