Seguridad social sostenible

Por Pablo Torrejón Aguirre

El carácter intergeneracional, de las decisiones que debemos tomar, hace que el encontrar consensos respecto a los sistemas de seguridad social, y en particular, los sistemas de pensiones sea una tarea difícil y cargada de matices. Significa planificar y modelar condiciones sociales a futuro. El sistema de pensiones tiene el fin de construir un presente y futuro seguro para las personas, por la misma razón es importante abordar por separado las discusiones. Por lo tanto, tras la aprobación del retiro del 10% de los fondos de pensiones, es necesario abordar esa otra dimensión de la discusión, aquella de los puntos en común sobre cómo queremos que sean las próximas décadas. Para pensar en sistemas de seguridad social se debe tomar en consideración la situación actual en que vivimos y paralelamente generar consensos sobre las condiciones de vida de las siguientes generaciones.

Dado la complejidad de la tarea, resulta importante reflexionar sobre esos puntos de encuentro que faciliten los acuerdos sobre las condiciones de vida de las próximas décadas. Es así entonces como al pensar en los desafíos que amenazan la seguridad social al mediano y largo plazo es inevitable recordar que uno de las más latentes y preocupantes es el desequilibrio que hemos generado en los ecosistemas de la tierra. Por tanto, si lo que buscamos es construir un futuro seguro, es razonable preguntarse entonces si la crisis climática debe ser una de las directrices de estas instituciones independiente del tipo que sea. Ya sea a través de un sistema de ahorro individual, mixto o colectivo, administrado por un ente estatal o privado se necesitará abordar la crisis climática también como un problema de seguridad social y ninguno podrá eludir la responsabilidad que significa ese desafío. Pensar en un sistema que genera condiciones de vida no puede estar ajeno al mayor desafío que enfrentamos como seres humanos ya que de poco servirán pensiones abultadas si es que no se tiene acceso al agua.

Las inversiones en energías renovables y emprendimientos sustentables se hacen cada vez más atractivas por su rentabilidad social a largo plazo. Diversos fondos de inversión internacionales ya toman en consideración otros criterios para guiar sus inversiones como por ejemplo los objetivos de desarrollo sostenible que promueven las Naciones Unidas. Lamentablemente, en este sentido aún hay mucho camino por recorrer y es probable que cualquier decisión que tomemos respecto a nuestras acciones no haga tanto efecto en la crisis climática si las inversiones no giran en la misma dirección, si es que no se vuelven éticamente responsables de las consecuencias en el clima y la biodiversidad. Es ahí donde iniciativas como “Make my money matter”, en el Reino Unido son importantes para generar ese cambio necesario de dirección tratando de generar conciencia en las personas para que pidan a los fondos de pensiones que comiencen a invertir de forma responsable dejando de lado industrias como la del tabaco y los combustibles fósiles.

Un sistema que considere como uno de sus pilares el desarrollo sostenible realizará inversiones que realmente contribuyen a una mejor calidad de vida, para las futuras generaciones y podrá recuperar en parte la legitimidad que tanto escasea hoy en día. Son nuestras preocupaciones sobre las próximas décadas aquellas que deberían constituir esta red. Poner temáticas como la crisis climática o incluso la automatización, permite abordar de mejor forma el carácter intergeneracional que significa un sistema de pensiones.

Estos sistemas han sido y seguirán siendo constantes dolores de cabeza para los países y por lo mismo es necesario comenzar a promover este tipo de conversaciones para configurar, desde su definición, un sistema legítimo que otorgue seguridad social sostenible.

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