Necesitamos educación financiera

Por Daniela Montes de Oca Carreño

El debate que ha surgido con respecto al retiro de fondos de las AFP en este tiempo de pandemia es complejo. Enfrentamos dos problemas que tienen un horizonte temporal distinto, la pandemia es hoy y la vejez está en el futuro; es difícil calcular el valor presente del problema que será la vejez y compararlo con la pandemia, a nivel de individuos. Esto saca a la luz otro problema que suele pasar desapercibido en la sociedad chilena, la educación financiera. ¿Sabemos algo de finanzas? ¿Qué es una tasa de interés simple y una compuesta? ¿Qué es la inflación? ¿Qué significa el valor presente y el valor futuro del dinero? ¿Porqué el Centella ya no cuesta 100 pesos?

Un estudio que hizo el SERNAC en 2015 encontró que, de una muestra de jóvenes encuestados, un 74% declaró no conocer qué es un producto financiero, un 61% respondió de manera incorrecta cuando se le preguntó por el concepto de inflación, un 75% contestó incorrectamente por tasa de interés, un 80% contestó mal por endeudamiento y 3 de cada 5 no supo reconocer el crédito de consumo más conveniente entre 3 opciones. Esta es una pequeña muestra de lo poco que sabemos.

Pero paremos un poco, ¿qué es educación financiera? Es el conocimiento y manejo de habilidades requeridas para obtener y comprender información sobre recursos y herramientas financieras, para tomar decisiones informadas de consumo. Este tema es importante porque constantemente nos enfrentamos a decisiones que dependen de este conocimiento. Pueden ser decisiones grandes, por ejemplo, cómo financiar mis estudios o si tendré la capacidad de pagar el crédito que voy pedir. Pero también pueden ser decisiones más cotidianas como qué responderle al cajero cuando me pregunta si quiero pagar en cuotas la compra del mes. El acceso al crédito es muy necesario, pero es un arma de doble filo si no se educa a las personas; finalmente, si es ocupada de manera incorrecta puede producir un mal mayor que el bien que proporciona.

En términos de inclusión financiera estamos bien, según un informe de la SBIF (Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras) el 97% de la población adulta tiene acceso a algún producto financiero. La inclusión financiera es el acceso y uso de estos productos que, tienen potenciales beneficios como mayor facilidad y seguridad de transacciones, mejores opciones de ahorro y menores costos de transacción, pero solo si son bien usados. Entre estos productos figuran las cuentas corrientes, las cuentas vista, los depósitos a plazo, cuentas de ahorro y tarjetas de crédito. Estas últimas a mi parecer son las más riesgosas, pues con sus abultados cupos dan una sensación de riqueza que es una ilusión.

Lo preocupante: la deuda de los hogares en 2017 alcanzó niveles tan altos como el 46% del PIB, según la Encuesta Financiera de Hogares del Banco Central. El 66% de los hogares chilenos tiene alguna deuda y el 55% la tiene debido a consumo, lo que genera que el hogar mediano destine mensualmente un cuarto de su ingreso disponible únicamente a pagar deuda. Además el 28% de los hogares manifiesta usar tarjetas de crédito bancarias y el 44% de los hogares usa tarjetas no bancarias (de casas comerciales).

Es fundamental implementar planes de educación financiera efectivos. A nivel internacional se está usando la prueba PISA para medir y comparar los niveles de alfabetización financiera en los estudiantes, pareciera que los colegios podrían ser una buena instancia para educar en este ámbito, tanto a alumnos como a apoderados. En este mundo impredecible es muy útil contar con una herramienta que permita mover los recursos de manera intertemporal, ahorrar hoy y consumir mañana o consumir hoy y pagar mañana. Y también es muy práctica la capacidad que han tenido estos productos financieros de sacarle provecho a la tecnología, muchas veces facilitan la vida. Pero es importante conocer los riesgos y costos de nuestras decisiones, y para encontrarnos en una situación de igualdad en este ámbito, todos debemos tener la capacidad de manejar estas herramientas, no solo poder acceder a ellas.

One thought on “Necesitamos educación financiera

  1. Yo pediría que esto se incorpore en el currículum escolar a la brevedad. No es necesario que lo agreguen en un ramo aparte pero que se enseñe de manera clara.

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