La fragilidad de la clase media

Por Nicolás López Pinto

¿Qué es la clase media? Se trata de un concepto escurridizo, inexacto, y que si bien se comenta mucho, no tiene un límite claramente demarcado. Por de pronto, podríamos aventurarnos a decir que se encuentran a medio camino entre el grupo más pobre y el más rico de la población. Con lo ambiguo que pueda sonar esto, se requerirá más debate para llegar a una definición más precisa y compartida. En general en Chile se ha abordado desde un punto de visto económico, siendo los ingresos la variable definitoria. De acuerdo a un estudio del centro de investigación Libertad y Desarrollo, en 2017 alrededor de un 65% de la población chilena sería clase media, siendo la mayor parte de ella clase media baja.

En general, si uno analiza la historia reciente se puede observar que la clase media no recibe mayores aportes del estado, dado que no pertenece a los segmentos más necesitados de la población; sin embargo tampoco corresponde al más privilegiado. De manera que tenemos en un extremo, los ricos, que no necesitan ayuda del estado y en el otro la pobreza y extrema pobreza. En estos últimos se han focalizado los recursos que aporta el Estado, quedando la clase media en el “limbo de la desprotección”, teniendo que rascarse con sus propias uñas.

En 2019 Luis López-Calva, director regional del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), señaló en una entrevista para el periódico La Tercera que la clase media en algunos países latinoamericanos, como Chile, se benefició del auge de los commodities, pero no había consolidado su nuevo estatus. Advertía que ante cualquier adversidad como desempleo o enfermedad podían volver a la pobreza. De modo que no es una clase media consolidada, sino vulnerable. Comentó también que se ha visto un aumento en los años de trabajo necesarios para comprar una vivienda, lo que a su juicio tenía dos lecturas posibles “la clase media se ha vuelto más precaria o se ha vuelto más difícil ser de clase media”[1]. En definitiva, constató algo que hoy más que nunca se vuelve claro: la clase media es frágil, y esa fragilidad angustia a millones de chilenos.

Se trata de un grupo muy heterogéneo, pero lamentablemente hay un componente que aparece repetidamente: un alto nivel de endeudamiento. De acuerdo al Banco Central el 74,5% de los hogares en Chile están endeudados. A su vez, el Informe de Deudas elaborado por la Universidad San Sebastián y Equifax informó en abril un total de 4.935.226 personas morosas y un promedio de deuda de $1.802.346.

La pandemia vino a agudizar esta vulnerabilidad que vive la clase media, afectando sus salarios o, lisa y llanamente, destruyendo sus empleos. Ante esto, millones de familias que a lo largo de muchos años habían logrado niveles de vida que los ubicaban por sobre la línea de la pobreza, han debido enfrentar ahora una realidad que los agobia y los enfrenta a la más absoluta incertidumbre. Es de esperar que se concrete pronto un aporte por parte del Estado, ya que la clase media hoy, más que nunca, necesita apoyo ante un momento sumamente adverso.


[1] Entrevista a Luis Felipe López-Calva “Falta de seguridad económica lleva a Chile a no ser un país de clase media”, La Tercera, 22 de abril de 2019.

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