La derecha y la ideología

Por Marco Bravo Gatica

En la última semana, tras grandes desencuentros en la coalición oficialista, se ha comenzado a discutir arduamente sobre el sustrato ideológico que mueve o debería mover a la derecha en los tiempos que corren. No es un misterio para nadie que el estallido de octubre elevó grandes diferencias entre los tres principales partidos de Chile Vamos, y es que pareciera ser que, cuando la agenda se envuelve de preguntas profundas, las distintas inspiraciones pareciesen chocar entre sí en la coalición.

Corresponde señalar que en el ámbito académico e intelectual esta es una disputa que se viene gestando desde hace casi una década, embarcándose en la difícil labor de definir cuál es la bandera a izar por el sector, o a definir aquel acuerdo interno que aglutine las diversas ideas de buen gobierno en un arreglo más amplio que abarque a toda la derecha. Lo liberal, lo social, lo cristiano y lo conservador buscan alcanzar el poder, sin embargo, tal tarea los obliga a unir fuerzas con sus “cercanos” para dar viabilidad a los distintos proyectos.

Un actor clave de que esta disputa haya pisado tierra firme en la acción política es Mario Desbordes, quien ha impulsado y exprimido el ala social del sector, hasta el punto de que se ha puesto en cuestión si es que ese tipo de ideas caben en lo que podríamos considerar como derecha, y con eso generando gran tensión en el sector.

Más allá de que la visión de Desbordes sea correcta o no para insertarla en Chile Vamos, el debate que se abre sería muy productivo para un sector que no ha sido capaz de elaborar un conjunto de ideas sólidas que, al tiempo de generar una mejor identificación, lo guíe en su quehacer político de cara a las inmensas preguntas que se le ponen en frente, como también para dejar, eso que en política es tan apetecido, un legado. Hasta ahora los gobiernos de Sebastián Piñera, como bien juzga Hugo Herrera, se han caracterizado por priorizar el desempeño económico y la buena gestión, transformándose en su gran barómetro, pero al poner lo huevos en la misma canasta termina pagando el costo cuando la fortuna no lo acompaña.

Es por lo anterior que la derecha no debiera rehuir a pensar en su “ideología”, perdiendo el miedo y rechazo que esa palabra genera en la política. Debe entender ese concepto como esos entramados de pensamiento político que iluminan las ideas centrales, los supuestos expresos y los prejuicios no declarados que a su vez gobiernan la acción política. Hasta ahora la derecha política y los gobiernos de Sebastián Piñera han dedicado gran parte de sus esfuerzos a esta última parte -la acción- olvidando el crucial punto que le antecede, a saber, el del pensamiento político.

El agitado panorama electoral y el último año de gobierno le imponen un gran desafío a la derecha. El contar con un mejor desarrollo de la pregunta ideológica podría ser un atributo decisivo para dar forma a su mundo político y moldear su futuro.

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