Reactivación Sostenible

Por Pablo Torrejón Aguirre

En la madrugada del domingo 15 de junio, 16 economistas lograron alcanzar un marco de acuerdo para la reactivación económica, en el cual participó el gobierno y tres partidos de oposición. Este hecho marca un hito en la desgastada plaza pública nacional. 

Las diversas declaraciones de los economistas que participaron en este plan de emergencia por la protección y reactivación, confirman la importancia de este mismo, no sólo en materia económica sino también, como una reivindicación a la política de acuerdos y un fenómeno que producto de los desafíos venideros requerirá de continuidad. 

La capacidad del equipo de encargados técnicos de lograr este marco de entendimiento, habla de una rigurosidad en el proceso. Se puede tener diferencias técnicas con las medidas pero es inútil negar que los integrantes del acuerdo posean las cualidades necesarias para la creación de las medidas contempladas en este mismo. Dentro de los 16 participantes se encuentran mujeres y hombres profesionales de primer nivel, de distintas escuelas económicas y diferentes pensamientos políticos. 

Lograr un consenso entre distintas miradas económicas y políticas requiere de una enorme disposición y voluntad de asumir las consecuencias de las decisiones que se toman.

También es valorable el acuerdo en relación con nuestro calendario electoral. La situación a fines de marzo nos convocaba a hablar del comienzo de la pandemia y cómo se vislumbraban las condiciones en Chile para hablar de un proceso constituyente suponiendo los enormes desafíos políticos que nos dejaban los hechos de octubre y aquellos que en ese entonces venían por delante producto del virus. Fue en este contexto que en el podcast “Pensando en Política”, que realiza este mismo medio en conjunto con la asociación de emprendedores de Chile (ASECH), el invitado Cristobal Bellolio habló de un músculo democrático que era necesario ejercitar de cara a un proceso constituyente. Tanto en marzo  como hoy (en el contexto del acuerdo) esa personificación de la democracia adquiere mucho sentido. Las circunstancias desde aquel programa hasta la primera semana de junio no daban señales para decir que habíamos siquiera levantado del sillón a la alicaída democracia. 

Sin embargo, este domingo las noticias desde la calle teatinos daban señales de que si es posible ejercitar ese músculo. El acuerdo de los economistas del grupo  “Economistas ARI”  (Acuerdo por Reactivación de Ingresos), fue una oportunidad que sus participantes no desaprovecharon para ejercitar la democracia. 

El marco de entendimiento mencionado para un plan de emergencia gira en torno a tres ejes: 1- Marco fiscal por 24 meses y consolidación fiscal; 2- Protección del ingreso de las familias; 3- Plan de reactivación económica y del empleo.  Este tercer y último eje, dentro de otras cosas importantes propone que las inversiones estratégicas deben tener un énfasis verde y de mitigación al cambio climático. Estas palabras entregan señales que van en la dirección correcta. Estamos hablando de la crisis climática, no obstante producto de lo delicada de la situación, es imprescindible ser incisivo en este tema. La reactivación debe ser sostenible.

Al 8 de junio de 2020 el proyecto “Reactivación Sostenible”, presentado a la mesa social Covid-19 sumó cerca de 600 instituciones, desde universidades hasta organizaciones de la sociedad civil, y más de 1.500 personas al llamado hacia un camino de reactivación económica sostenible, que como menciona su comunicado, busca poner a Chile dentro de la vanguardia de la economía mundial. Este proyecto si bien no tiene aún propuestas concretas, hace referencia a temáticas claves como la inversión en hidrógeno verde e infraestructura de viviendas sostenibles, y por sobre todo, representa un excelente punto de partida para que cuando llegue el momento de continuar con las discusiones derivadas de este crucial acuerdo respecto a las medidas consensuadas, podamos seguir practicando la rutina de los “Economistas ARI”, aquella de los acuerdos. 

El marco de entendimiento liderado por el ministerio de hacienda, es un tremendo ejercicio de acuerdo técnico pero también político y una señal de que es posible encontrar puntos en común en materias complejas. Por la misma razón es que, como plantea el Ministro de Hacienda Ignacio Briones, “hagamos que este espíritu se sostenga en la etapa que viene”.

Las posiciones de liderazgo en Chile deberán replicar estas cualidades en los diversos ejercicios que se vendrán; derivados tanto de la pandemia como de la crisis climática.

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