¿Qué hubiera pasado si…?

Por Victoria Correa J.

Muchos nos hemos puesto en el escenario hipotético de como sería nuestra vida si hubiéramos elegido una opción sobre la otra, que consecuencias habría tenido y que reacciones asumiríamos frente a diversas situaciones. Sin duda es una pregunta que puede extrapolarse a otros contextos, y por tanto me he cuestionado en innumerables ocasiones qué hubiera pasado con el control de la pandemia si hubiéramos tenido un estado más descentralizado. Revisemos un par de cifras para ahondar en la situación.

Chile tiene una extensión de 4.270 km, con una superficie de 756.950 km2, lo que representado en un mapa de Europa, por ejemplo, abarca desde Inglaterra hasta Nigeria, pasando por Francia, España y marruecos. A pesar de ello, Chile es uno de los países más centralizados de la OCDE. Es decir, que las decisiones que se toman para este largo y diverso territorio, se toman en un único nivel y generalmente a la cabeza de los mandatos en nuestra capital, Santiago. Así las cosas, en el 2014 los gastos subnacionales gubernamentales en el País representaron un 3.0% del PIB y un 13.1% de los gastos públicos, lo que contrasta con el promedio de la organización que es del 16.6% y del 40.2% respectivamente. Las regiones además, no cuentan hasta ahora con un liderazgo que provenga directamente de ellas, o sea con una descentralización política que responda y se interese realmente por su malestar. Mucho menos tienen una descentralización fiscal para enfrentar situaciones, pues los gobiernos subnacionales apenas cuentan con medios para generar los recursos, y las transferencias quedan al arbitrio del gobierno central (OCDE 2017).   

Retomemos, y reformulemos la pregunta ¿Qué hubiera pasado con el control de la pandemia si la ley 20.990 que permite la elección de gobernadores regionales, hubiera sido aprobada antes del 2017? Una primera respuesta intuitiva y lógica es que hubiéramos tenido un gobierno regional antes de la crisis de la pandemia, ciertamente. Una segunda respuesta, ya no tan intuitiva, es que hubiéramos controlado de mejor manera esta situación. ¿Por qué razón? Básicamente porque las regiones a través de esta nueva organización, tendrían por ley mayores facultades y atribuciones, y por ende un marco de acción para por ejemplo, decretar cuarentenas, destinar recursos y priorizar planes estratégicos a las comunas más afectadas. Con un mejor diagnóstico por zona, puede existir una mejor receta, una receta más adecuada. Así por ejemplo, con un estado más descentralizado, Curicó que hoy viene siendo de las comunas más contagiadas del Maule, podría tener mejor cubierta sus necesidades dado que no hay un Hospital establecido, quedan aproximadamente 4 camas en UCI y no hay ningún establecimiento provisorio al estilo “Espacio Riesco”, para cubrirlo.

Si bien las crisis presentan desafíos de todos los tipos y para todas las personas sin distinción, no hay que olvidar, por muy cliché que suene, que de igual manera generan oportunidades. No habernos  encontrado a tiempo con un Gobierno Regional, es mala suerte (mirándolo optimista e ingenuamente, claro está), pero desaprovechar la oportunidad que plantea esta situación de descentralizar administrativamente, tal como lo solicita el colegio médico, ya no es azar sino hermetismo frente a la posibilidad.      

Referencias

Descentralización en Chile: avances y temas pendientes, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, Junio 2019.

Descentralización: ¿hacia dónde vamos?, Centro de Políticas Públicas UC, Noviembre 2018.

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