La Dra. Siches

Por Daniel Pacheco Henríquez

En primera plana. Este ha sido el lugar desde donde no se ha movido en lo que va de desarrollo de pandemia la mandamás del Colegio Médico de Chile, Dra Izkia Siches. Con carácter y aplomo –denominador común en los/as líderes de fuste–  ha logrado proyectar una figura importantísima en el debate en torno al combate contra la pandemia de COVID – 19. 

Sin titubeos –ni siquiera cuando recibió las cobardes, vergonzosas e inaceptables amenazas de muerte a través de sus redes sociales– ha podido consolidar una autoridad poco común en las desgatadas capas dirigenciales de la actividad pública nacional. No hay que extrañarse, pues al revisar sutilmente su trayectoria, es posible constatar a alguien con estampa de grandeza; es la primera mujer que llega a la presidencia del COLMED, institución que por más de 70 años fue encabezada por hombres. Y por si fuera poco, también es la profesional más joven en ocupar dicho cargo(asumió con 32 años). 

Con una notable capacidad técnica –médica cirujana y master en salud pública de la Universidad de Chile– y una aguda visión de la realidad política/social del país, comprende, articula y comunica alternativas de solución inteligentes y con sentido de realidad. Sólo recordemos su enérgico llamado la semana del 20 de marzo –sí, hace más de dos meses atrás– invitando al Gobierno a considerar la posibilidad de decretar cuarentena obligatoria en el Gran Santiago lo antes posible. En sus cálculos ya vaticinaba un escenario catastrófico. El tiempo transcurrido le otorga el punto. 

Ahora, en un contexto donde el ejecutivo acusa uso excesivo e indiscriminado de la crítica hacia las estrategias impulsadas para frenar el golpe de la pandemia –la propia ministra Rubilar ha repetido hasta la saciedad frases como: “necesitamos menos críticas y más soluciones” –, la Dra. Siches entendió brillantemente que la dicotomía salud-economía no es más que cantinfleo, y que a la hora de proponer políticas públicas serias y eficientes se necesita un enfoque multidisciplinario. Su respuesta: convocar a un grupo amplio –en sensibilidad política y partidista– de economistas Top Class, desde Claudia Sanhueza, pasando por Claudia Martínez, Andrea Repetto, José De Gregorio, Rodrigo Valdés, hasta Sebastián Edwards. Nótese la equidad de género en la composición. En trabajo conjunto se llegó al hoy por hoy famoso documento titulado “Política Fiscal y Apoyo a las Familias en la Pandemia”. ¡Menuda gestión!

En relación a este último tema, es posible identificar –al menos– dos efectos inmediatos. En primer lugar, pone en jaque al Gobierno al apostar sobre la mesa una carta inmejorable, un contrapeso de primer nivel a las cuestionables políticas económicas empujadas por el dúo Briones-Sichel. Ante esto, a Hacienda no le quedó otra opción que crear una mesa de trabajo con economistas de todo el espectro político. Adivinen a quienes tuvieron que enviar una invitación por Zoom

Y el segundo efecto –considerando que la gran mayoría de los mencionados economistas son de centro izquierda–, tiene que ver con que al mismo tiempo le da vida y una clase magistral a la oposición, conglomerado sin presencia de líderes, incapaz de estructurarse por un objetivo común a más de dos años de pasar al otro lado de la cancha. Fue realmente una cátedra de cómo hacer política; identificó un problema, se hizo cargo de aquél, coordinó voluntades estableciendo un piso mínimo –el propio Edwards reconoció que la motivación de participar en el grupo fue nada menos que “el futuro de la República”– y genera impacto con una medida de esa envergadura. Una jugada de antología. 

No faltan los detractores, aludiendo a la captura y politización del COLMED. No entender que la representación gremial es en esencia un tipo de participación política, es renunciar a aceptar todo lo que hemos aprendido en relación a la organización de nuestra vida en sociedad. 

En un sistema en donde escasean dirigentes con estatura y sobran operadores políticos, hay que celebrar la irrupción de este tipo de personajes. Hace poco comentaba en un medio: “En algún momento tuve que decirle al Presidente que yo no venía a sacarme una foto a La Moneda, sino que a pedirle que tomara la colaboración de los médicos del país para reorientar y destrabar algunos puntos”

Sólo como los mejores médicos/as pueden hacerlo, la Dra. Siches llega a curar a un paciente moribundo. El alicaído liderazgo público chileno. 

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