La política de las navajas suizas

Por Camilo Ernesto González

Cuando Karl Elsener descubrió consternado, durante el año 1891, que las navajas del ejército suizo se fabricaban en Alemania, se determinó a crear sus propias navajas fabricadas para las tropas del país helvético. Hoy en día, las navajas suizas son famosas por su versatilidad, algunas llegando a incorporar pequeños revólveres a sus mecanismos y a completar más de 100 funciones cada una. Pero ojo, por muy completas que parezcan ser siempre se requieren diferentes prototipos de acuerdo a las necesidades particulares de los individuos.

Cada vez son menos perceptibles los límites formales entre las distintas ciencias, y ya es muy frecuente que las mallas curriculares de las carreras incursionen en ciencias que antes parecían irreconciliables, y ya se ajustan buscando cuál es más funcional y práctica para brindar herramientas y solución de problemas reales; la política, las ciencias sociales y la economía no están exentas de ellas.

Martín Lutero, el gran reformador protestante del siglo XVI reconocía que existe un límite en las facultades y el alcance de las ciencias y de los hombres para darles respuesta a las interrogantes humanas: “…no tratamos aquí el conocimiento filosófico del hombre, que define a este como un animal racional. Esas cosas son para que la ciencia las discuta, no la teología. Así el abogado habla del hombre como dueño y señor de una propiedad, y el médico como saludable o enfermo. Sin embargo, el teólogo habla del hombre como pecador.”

Y concluimos que por muy preparado y exitoso que sea un especialista, por muy multifacético que sea un PhD no es garantía de que todo va a estar bien si su área de ejercicio no es elegida adecuadamente.

No existe la navaja suiza del saber universal, ni la carrera que faculte a sus individuos a transgredir las fronteras de sus especialidades sin temor a equivocarse. ¿Por qué entonces escuchamos a individuos inmiscuirse en temas tan lejanos a su espectro de especialización y más les permitimos desempeñar cargos, determinar políticas públicas y el destino de centenares y millones de personas, aunque tengan un PhD si su rama de especialización es tan lejana como la salud de la educación, la psicología y las artes de las leyes?

En el mundo de hoy se reverencia el grado académico, el prestigio de la universidad del egresado y el capital social, y existen puestos donde sin un PhD sería imposible e inconcebible ocuparlos. Cada vez es más frecuente que se confunda titulación con mérito.

Y entiéndase que, el motivo de esta columna no es cuestionar la necesidad de titulación, ni siquiera cuestionar “lo completa” o “multidisciplinaria” que puedan ser, sino el uso indiscriminado y hasta inconsciente de la titulación y el mérito como pretexto para transgredir las fronteras de su especialización en los fenómenos.

El ejemplo más reciente es Donald Trump, al que los norteamericanos decidieron confiar el destino de su nación por 4 años, quien se permite realizar “recomendaciones” a especialistas médicos y epidemiólogos sobre cuál sería el tratamiento adecuado ante el Covid-19, y les encarga a sus asesores, que tampoco saben nada de epidemiologia y medicina, que se encarguen de la crisis sanitaria del país, es inevitable no sentir escalofríos, cuando miles de personas en todo el mundo están en manos de personas que sus facultades están muy lejos de estar diseñadas para desempeñar sus cargos.

Como siento escalofríos al pensar que todos los años que pasé en Cuba no resultaba extraño encontrar cualquier “cuadro” ocupar cargos para los que no estaban preparados, pero eran “excelentes seres humanos” y “excelentes profesionales”, como si eso fuera suficiente para responder a las necesidades reales de la gente, la sociedad y los individuos al ocupar un cargo público.

Pensé que tales situaciones solo las vería dentro de la isla, me equivoqué.

En manos de los chilenos está determinar el destino de su nación, la confección de una Nueva Constitución y las reglas del juego de las próximas décadas,  y no pretendo de ninguna manera brindar mayores recomendaciones que las de pensar con conciencia, con justicia, con realismo y con sentido práctico, en quiénes son las personas verdaderamente facultadas para ello, no basta con coincidir en ideologías, ni siquiera es suficiente un PhD, ni una conducta intachable, ni una afiliación política, o una trayectoria de “éxito social”.

Cada vez son más necesarias la interrelación entre especialistas de las más disimiles disciplinas, para enfrentar fenómenos complejos, con herramientas técnicas y de liderazgo, y siendo conscientes de las limitaciones de las disciplinas académicas y de formación para su desempeño.

Hay mucho en juego y cada actor debe estar consciente de qué posición juega, y que ser una pieza clave no depende solo de la cancha sino del entorno y del nivel de sus facultades.

2 thoughts on “La política de las navajas suizas

  1. Muy buen momento escogiste para comenzar a hablar de este tema. Hoy en Chile hay escaso conocimiento para enfrentar el desafio de una Nueva Constituciòn. Nadie habla de “democracia directa”, aùn. Parece que no tenemos verdaderos especialistas, entonces nos impondran “una democracia representativa” y no nos daremos ni cuenta.

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