El escape del coronavirus

En tiempos de cuarentena, en que nuestra capacidad de observar, desde casa, y reflexionar sobre lo que acontece afuera aumenta, muchos tratan de entender que está pasando y como salimos de un embrollo como el que vivimos. Lógicamente expertos en salud, pero también filósofos, psicólogos, sociólogos o economistas entregan sus puntos sobre el acontecer. Yo rescataría un gran aporte de las ciencias económicas para iluminar un poco el asunto.

Angus Deaton, premio nobel de economía del año 2015, describe en su libro “El Gran Escape”, basado en una película de 1963 que lleva el mismo nombre, los avances en materia económica y sanitaria que se presentan en nuestra época, analizando gran parte del camino que nos trajo hasta aquí y que hoy podrían tenernos en una mejor posición que hace 200 años para enfrentar una pandemia.

Deaton nos señala que el aumento del crecimiento y los avances científicos pueden impactar en mejoras en la salud, si es que la buena política los acompaña. Pese a lo anterior, comenta que no todos los países se han beneficiado del crecimiento de la torta, y no logran escapar de la pobreza ni de las enfermedades. Ejemplos de ellos son países como el Congo, Nigeria o Haití, donde el retraso podría transformarse en gran cantidad de fallecidos. Esa desigualdad que se da entre países también suele ocurrir en el fuero interno, por lo que corresponde avanzar con políticas que al tiempo de progresar también procuren no impactar en aumentar la brecha.

El traer a colación a un economista de la talla de Angus Deaton nos ayuda a ser optimistas, al notar que, a medida que el progreso avanza, la ciencia se hace más fuerte para enfrentar grandes dificultades y en estos últimos siglos es de Perogrullo resaltar los avances del conocimiento científico.

Deaton cierra su libro señalando que: “Los conocimientos básicos y los nuevos tratamientos pueden responder a las necesidades, y lo pueden hacer a una escala de tiempo que, aunque demasiado corta para quienes murieron, es veloz de acuerdo con los estándares de otras epidemias históricas.”

Hoy podemos ver como toda la comunidad científica ha dejado a un lado esa carrera entre países que nos acostumbra. La cooperación se ha tomado la forma de trabajar y las distintas instituciones han liberado sus investigaciones con el fin de ir avanzando en conjunto por una vacuna que combata el virus.

El escape del coronavirus, más temprano que tarde, será uno más de los que Angus Deaton data, una poderosa epidemia que cae ante la ciencia.

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