Don Tinto

Los intensos acordes de guitarra que surgen de la canción Viva la Quinta Brigada siguen emocionando a españoles hasta el día de hoy. El conmovedor himno de la brigada Abraham Lincoln, unidad militar compuesta por voluntarios extranjeros que luchó durante la Guerra Civil Española defendiendo la segunda república de las tropas franquistas, fue una de las tantas melodías entonadas en la península ibérica durante aquel conflicto bélico.

La versión de Viva la Quinta Brigada interpretada por Rolando Alarcón, folclorista y profesor chileno, está disponible en Youtube y es una de las más reproducidas de la plataforma con más de cuatro millones de visitas. En Spotify, el álbum completo de Alarcón, Canciones de la Guerra Civil Española, se encuentra disponible para escuchar y descargar. Así, quizás algunos se pregunten (con toda razón) cómo es que un chileno llegó a ser uno de los principales intérpretes de esta obra en la web. Y es que la Guerra Civil Española influyó fuertemente en la política y cultura criolla, incluso contribuyendo con ideas y valores en uno de los gobiernos más transformadores del Chile del siglo XX.

Durante el año 1936, mientras las tensiones hispanas se encontraban a punto de explotar, en Chile se formaba el Frente Popular, una alianza de radicales, socialistas y comunistas que defendían las virtudes e ideales de la segunda república española. Uno de sus principales líderes era don Pedro Aguirre Cerda, militante del Partido Radical y acérrimo defensor de la gestión del gobierno español republicano, sobretodo de sus grandes avances en educación: Para muchos se habían desarrollado las políticas más decididas de la historia por mejorar la educación española.

De esta forma, Pedro Aguirre Cerda aparecía como el candidato oficial del Frente Popular durante las elecciones de 1938 con un lema recordado hasta los tiempos actuales: Gobernar es Educar. De la mano de aquellos sueños de progreso y envalentonado por los logros de la segunda república española, Pedro Aguirre Cerda saldría electo Presidente de Chile.

Los planes educacionales con los que llegaba el Presidente Aguirre Cerda al palacio de La Moneda eran desafíos que se visualizaban prácticamente imposibles en un Chile que presentaba un panorama muy poco alentador: Más de la mitad de los chilenos vivían en el campo, bienes básicos como el agua potable o la luz eléctrica eran un verdadero lujo y, el más increíble, uno de cada dos niños no iba a la escuela.  Pero Don Tinto, como le decían sus contrincantes por las viñas que poseía, entendía perfectamente el rol que podía llegar a cumplir la educación dentro de una sociedad donde la pobreza y la miseria abundaban. Seguramente el hecho de ser profesor de castellano y filosofía le permitían comprender los beneficios del proceso educativo en términos de igualdad y prosperidad para una nación.

Se ha demostrado que la educación es la principal herramienta de combate contra la desigualdad, sobre todo cuando la fuente directa de la desigualdad dentro de una sociedad son los ingresos provenientes del trabajo y no los provenientes del capital. Los datos nos entregan una certera realidad: Del ingreso total de los hogares de Chile, cerca del 80% corresponden a ingresos del trabajo. Así, podemos rechazar la explicación clásica que se le daba tradicionalmente a la desigualdad: Los altos niveles de concentración de capital que hay en Chile. Sin lugar a dudas los ingresos provenientes del capital también aportan en nuestros altos niveles de Gini pero la realidad nos exige poner atención en la fuente directa.

La desigual distribución de los ingresos del trabajo nos obliga preguntarnos por el papel que, en esto, juega la educación. Si vemos lo datos, la principal conclusión que nos vamos a llevar es que aquellos que cursan la educación superior tienen la posibilidad de ver aumentados significativamente sus ingresos. Los primeros doce años de escuela a los que asiste un chileno (educación básica y media) tienen efectos relativamente marginales en sus retornos futuros, por el contrario, los retornos de la educación superior son notoriamente superiores. Así, la marcada diferencia de ingresos de las personas según su nivel educacional, especialmente entre aquellos que tienen educación superior y los que no la tienen se traduce en una segmentación económica que claramente está definida por la educación.

Hoy, más que nunca, urge concentrar nuestros escasos recursos en políticas públicas que apunten hacia la calidad de nuestra educación básica y media. Si Chile no es capaz de elevar sustancialmente la calidad de su educación no se avanzará en la reducción de las desigualdades futuras.

Nuestro presidente y profesor, Pedro Aguirre Cerda, moriría de tuberculosis antes del término oficial de su gobierno pero su gestión sería recordada y valorada hasta el día de hoy por su incesante lucha por entregarle educación a cada niño y niña que fuese parte del país. Esperemos que los sueños de Don Tinto (y de los republicanos españoles) vuelvan a tomar fuerza en el Chile que se nos viene.

Bruno Odone Pasquali

Links de Interés:

  1. Beyer, H. 2000. Educación y desigualdad de ingresos: Una nueva mirada. https://www.cepchile.cl/cep/estudios-publicos/n-61-a-la-90/estudios-publicos-n-77/educacion-y-desigualdad-de-ingresos-una-nueva-mirada
  2. Contreras, D. 1999. Distribución del ingreso en Chile: Nueve hechos y algunos mitos. http://www.dii.uchile.cl/~Revista/revista/vol2/n2/07.pdf

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