La política despertó

Aires de esperanza comienzan a correr por nuestro país después de un mes en que el fatalismo no cesaba de deprimirnos cada día más. El viernes pasado algo parece haber enmendado el rumbo de los acontecimientos.

El camino hacia una posible Nueva Constitución ya está fijado, la ciudadanía lo decidirá, como también resolverá el mecanismo en que se desenvolverá el proceso.

Pese a no querer caer en el fetichismo constitucional del que Carlos Peña hablaba, lo que involucra este acuerdo político me entrega mucho optimismo.

La causa de mi buen ánimo es que la política se hizo cargo de su deber, hacer política. Nuestra elite gobernante pareciera llevar años ajena a sus labores: venia años intentado ponerse de acuerdo sobre si era un 4% o un 5% de cotización, si era cargo al empleador o al trabajador, y en este último mes también tuvimos la decepción de ver frases para el bronce en cuanto a desconexión o a muchos sectores restándose del dialogo que nos ayudaría a enfrentar la crisis mas grande que nuestra joven democracia ha tenido. Es por esto que la foto en que la clase política se unió, tras horas de deliberación, es una señal enorme tras años de verse mas como enemigos que como rivales.

En este mes que ha pasado la ciudadanía ha aprendido que no se le puede dar la espalda al acontecer político, ya que sus consecuencias suelen afectar a los distintos proyectos de vida buena que tenemos todas las personas. Es por eso que la petición de una nueva constitución se elevo dentro de las demandas, respondiendo a el deseo de la ciudadanía por ser libres políticamente. Lo anterior lo vio venir el político francés, Alexis de Tocqueville, señalando que la libertad es una sensación que debe ser ejercitada constantemente, por lo que no basta votar cada cuatro años, sino más bien resulta imprescindible que las reglas básicas que nos gobiernen día a día pasen por un proceso deliberativo, transparente y participativo. La sociedad busca pasar de ser una de súbditos a una de ciudadanos libres.

 ¿Pero dónde entra la política en la ecuación anterior?

La política vendría siendo el canal por el cual las demandas se institucionalizan y se hacen viables. Cobra sentido la recurrente frase “La política es el arte de hacer posible lo imposible entre quienes piensan distinto, no de que se haga lo que yo deseo” en respuesta a los reclamos de la calle. Mucho se critica la mal llamada “cocina” que parió el proyecto de nueva constitución, a mi parecer de manera injusta ya que se tiende a elevar como el pueblo soberano a aquellos dos millones de manifestantes que concurrieron hace unas cuantas semanas de manera pacífica en las calles de nuestro país y se tiende a olvidar a esos seis millones de ciudadanos que concurrieron a las urnas el 2017 y que legitimaron a sus representantes.

No cabe duda de que sin los manifestantes no nos encontraríamos en un proceso constituyente, pero creo que aun así no corresponde prescindir de la política.

Es por todo lo anterior que mi llamado es a ser optimista y confiar en que tanto con una ciudadanía empoderada como con una política a la altura estaremos en la senda de una democracia sana y una sociedad más justa.

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