El baile de los que sobran

Las revoluciones políticas y tecnológicas del siglo XVIII y XIX cambiaron de manera radical la estancia en nuestro planeta. Si uno piensa en las condiciones materiales, la torta mundial creció casi 70 veces de lo que era en esa fecha. El acceso a la educación, salud y vivienda se extendió a casi todas las clases sociales. Se podría decir entonces que la mayoría de la población aprobaría este proceso que comenzó en los albores de la Ilustración, pero corresponde señalar también que este acontecimiento no pasaría hoy la prueba de la unanimidad.

Si uno creyese que la modernidad goza de alta aprobación debiese estar viendo que los valores que en ella surgieron estén siendo ampliamente aceptados y en proceso de extensión. Libre comercio, democracia liberal y la credibilidad en la ciencia están pasando por momentos delicados en muchas partes del planeta, apresados por movimientos populistas que, o están de base en contra de ellos -como ocurre con la democracia liberal- o su discurso ha tomado banderas que divergen con los otros principios (libre comercio y ciencia).

En cuanto al libre comercio podemos decir que el mayor ejemplo lo refleja Trump y la guerra comercial con China. En lo referente a la democracia liberal vemos que el populismo la pone por debajo de la democracia directa y detesta las instituciones con las que el liberalismo protege a las minorías. Con respecto a lo relacionado con la credibilidad de los avances científicos surgen movimientos como el de los “tierraplanistas” o los antivacunas.

Todo lo anterior pone en jaque los avances logrados, por lo que corresponde pensar en qué es lo que está detrás de ese descontento con el sistema.

A mi parecer lo que está ocurriendo es que la promesa de emancipación y de progreso que surgió de la ilustración no dio para todos, a tal punto de que muchos sienten que la alegría nunca llegó y que son incapaces de participar en la fiesta de la modernidad.

En el caso del libre comercio es claro que mucha gente quedo cesante en fábricas por la globalización.Un ejemplo muy cercano ocurrió el año pasado en Linares, con el cierre de una planta de Iansa.

Sobre la democracia liberal, es importante entender la perdida de control que sienten los individuos con la existencia de instituciones que muchas veces limitan su actuar y el actuar de sus políticos. Un caso ilustrativo es lo que sentían muchos británicos frente al poder de la Unión Europea.

En lo concerniente a los avances científicos, puede entenderse como una de las ambigüedades de la Ilustración, que por un lado promete libertad, pero por otro te somete a la disciplina de la razón y el método científico. El descontento y la necesidad de respuesta surge aquí debido a la imposición de algo casi sagrado para algunos como podrían sentir que se ha transformado la ciencia, algo así como una contra-ilustración.

Frente a lo anterior y en defensa de los últimos 200 años es que hay que tomar las demandas y ver como se pueden enfrentar.

Siguiendo, paradójicamente, a Immanuel Kant corresponde urgentemente tomar a cada individuo como fin en si mismo y por ende no levantar el progreso a costa de los perdedores; aquellos que no han podido encontrarle sentido a este nuevo mundo, aquellos que se han visto reemplazados por máquinas o por gente al otro lado del planeta y a aquellos que han perdido la confianza y el valor de las instituciones.

Es urgente unir al baile a los que sobran.

Marco Bravo

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