La importancia de la infancia

Cuando en política se levantan banderas, las causas que suelen elevarse son igualdad material, igualdad de oportunidades, libertad, mérito, justicia, entre otras. Las anteriores muchas veces se mezclan y van formando un ideario más sólido y con mayor atractivo y sensatez para los ciudadanos.

Para poder alcanzar sus principios más valiosos, los políticos deben recurrir a políticas públicas que los ayuden a conseguir sus objetivos. Estos proyectos siempre están sujetos a presupuestos escasos, por lo que corresponde tomar decisiones difíciles para ver qué causas son más importantes y en base a eso ver qué políticas públicas llevar a cabo. Por lo anterior es que la eficiencia del uso de los recursos toma un rol importante, pensando en que cada peso que se usa, por ejemplo, en educación, es un peso que se deja de usar en salud.

Con respecto a la causa de la igualdad de oportunidades, muchas políticas públicas se han levantado en la discusión con el fin de alcanzarla. En estos últimos años hemos visto políticas como Admisión Justa o Gratuidad Universal para lograr la tan ansiada equidad de oportunidades, unas gastando más recursos, otras políticas siendo más tacañas; unos mecanismos más justos, otros más inmorales; unas con más posibilidades de lograr el fin, otras mas inefectivas.

Un medio que podría cumplir con los tres principios tímidamente mencionados, eficientes, justos y efectivos; sería poner el foco en la primera infancia.

En cuanto a la eficiencia y la eficacia, James Heckman señala, en una investigación hecha el año 2006, que cada peso invertido a menor edad genera a la larga mayor productividad del individuo, pensando en que los sueldos debiesen estar asociados a la productividad y por ende ese peso se verá reflejado además en un mayor sueldo en el futuro.

En cuanto a la justicia, pensando en justicia quizás como la culpa de cada persona en la suerte de su destino, para emparejar la cancha e igualar en serio las oportunidades la preocupación también debe estar desde los comienzos de la vida. Laura Betancourt y otros/as científicos/as documentan que la precaria situación socioeconómica está asociada con volúmenes centrales de materia gris más baja en infantes, lo cual finalmente significa que los niños más pobres tendrán menores niveles cognitivos. En la misma línea, Sara Johnson y otras científicas señalan que los ambientes en que se desenvuelven a temprana edad los niños, son los que dan forma al cerebro, cambiando la forma de este en caso de estar en ambientes ricos o precarios, materialmente hablando, y por ende afectando sus habilidades socioemocionales.

En base a lo anterior es que a modo de implicancia política, estos esfuerzos que se destinan a gratuidad en la educación superior o programas como admisión justa podrían redirigirse a programas enfocados en reducir las diferencias socioeconómicas y mejorar el acceso a salud y educación para desarrollar mejores niveles cognitivos y socioemocionales, ampliando las posibilidades para los niños.

Si de igualdad de oportunidades estamos hablando, entonces parece súper justo y sensato poner el foco en la infancia. La bandera que pone a los niños primero en la fila junto a las futuras madres debe ser elevada. Parafraseando a Ana María Matute, los efectos de la infancia parecen ser más largos que la vida misma.

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