Amazonas en llamas

La Amazonía es la mayor región de bosque tropical del planeta. Desde 1970 se ha perdido solo en Brasil una superficie forestal más grande que toda Francia y este año ha habido 72.843 incendio forestales, la mayor ola de incendios y de deforestación en los últimos años, de hecho el 09 de agosto se declaró emergencia en la selva. La causa de estos incendios tiene que ver con lo que se conoce como “la queimada” o día del fuego, esto es un día que piden los agricultores para realizar “incendios controlados” con el objetivo de limpiar la tierra y crear condiciones favorables para su uso. El principal uso que se la da a las tierras de la Amazonía son plantaciones de soja utilizada para alimentar a la ganadería así como pastos para ésta. Es decir, que la principal causa de la deforestación es la ganadería. Aparte de esto, algunos de estos incendios “controlados” se realizaron en áreas no autorizadas donde se realiza agricultura ilegal para la ganadería.

Según explica Jacquelyn Shuman, científica de la sección de investigación terrestre del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas, la tala de árboles sin planificación y los incendios en zonas no autorizadas están provocando que el “el ciclo de la nube forestal” se esté rompiendo. Lo que significa que cada vez hay más zonas secas y las propiedades únicas que hacen a una selva lluviosa desaparecen. Esto tiene consecuencias irreparables para nuestro ecosistema.  Sin embargo, esto parece no ser de gran importancia para las autoridades brasileñas y ante esto cabe mencionar el dato de que entre las principales actividades económicas del país se encuentran la producción de soja y carne, siendo Brasil es el segundo productor mundial de estos. Ante esto, las políticas de Bolsonaro se han centrado en el desarrollo de la región amazónica para la agricultura y la minería, ignorando los daños medioambientales que estas actividades tienen como consecuencia.

¿Cómo podemos compatibilizar la actividad económica prepodenrante de un país con la destrucción sistemática del medio ambiente? Esto es sin duda una pregunta difícil ante la cual aún no se tienen respuestas claras, pero lo que sí sabemos es que no podemos seguir permitiendo semejantes catástrofes naturales, tanto por respeto al medioambiente en sí y porque estas consecuencias fatales nos van a afectar a todos pero sobre todo a la gente más vulnerable y desprotegida de la sociedad. Por lo que es urgente cambiar las actividades económicas de Brasil y moverlas hacia un sector que sea más amigable con nuestro entorno. Es decir, generar desincentivos hacia la producción ganadera y crear incentivos para concentrar la economía en otro sector. Crear políticas públicas así bastante difícil ya que hay intereses de grandes grupos económicos de por medio que no van a estar dispuestos a dejar de generar rentas en base a la ganadería. Es por esta razón que si como individuos y como consumidores queremos ayudar a generar un cambio, lo podemos hacer dejando de demandar carne, idealmente eliminar completamente nuestro consumo para que así las firmas ganaderas no tengan negocio y solas se tendrán que reorientar a otro sector. Hoy en día la ONU reconoce el impacto negativo en el medioambiente que tiene comer carne y recomienda disminuir su consumo. Así como también están avaladas científicamente las dietas libres de carne en todas las etapas de la vida de ser humano por lo que no implica riesgo alguno para la salud. Antes situaciones como esta es difícil señalar a un responsable directo y pedirle que se haga cargo de los daños que también son difusos, pero no por eso nos vamos a quedar de brazos cruzados esperando que alguien más haga algo cuando urge que todos y todas que tengamos la posibilidad de actuar lo hagamos.

Ilenia Gottesmann

Ingeniería comercial UAI

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