Movilidad urbana (y justicia)

¿Conocen la broma en que se dicen actos y se adivina el título de la obra?

  • Primer Acto: En el último tiempo ha tomado fuerza en ciertas comunas la idea de establecer un toque de queda para menores de edad, pese a que la medida parece ser inconstitucional.
  • Segundo Acto: Alcalde de Vitacura pedirá la suspensión de las pistas exclusivas para buses en Américo Vespucio, para que así los vecinos no tengan que pagar multas.
  • Tercer Acto: Daniel Jadue declara que de tener el pib per cápita de Las Condes, su municipio no tendría déficit y podría pavimentar las calles en un año.

¿Cómo se llama la obra? Como podrán adivinar, se llama Movilidad Urbana.
Este concepto claramente tiene que ver con el aspecto técnico en el que las personas son capaces de desplazarse en la ciudad, pero también posee una fuerte carga filosófica, pues la movilidad urbana tiene que ver con la justicia. De esta manera, aunque pareciera ser una broma; la forma en la que nos desplazamos es un reflejo de los valores de justicia que dominan en nuestra sociedad.

De hecho, si de momento nos quedamos con la definición más intuitiva (capacidad de moverse por la ciudad), entonces la movilidad urbana estaría fuertemente ligada al artículo 13 de la Declaración de Derechos humanos (el libre tránsito). Así, el toque de queda juvenil no solo perjudicaría la movilidad urbana, sino que también sería una política injusta (asumiendo a los DDHH como justos). ¿Ven cómo estos 2 términos están bastante correlacionados?

Por otro lado, existe una gran variedad de agrupaciones y agentes que actúan para defender su ideal de movilidad urbana, y es que detrás de las diferentes posturas de cómo debería ser el transporte en la ciudad se esconden diferentes nociones de justicia. Por ejemplo, quienes afirman que (ante las obras de construcción de AVO) no debiesen haber vías exclusivas en Américo Vespucio, seguramente tienen una noción de justicia distinta a quienes creen que el transporte público debiese mantener su carril exclusivo. Quizás algunos creen que todos deben repartirse los costos y otros creen que quienes más se benefician deben ser quienes paguen. ¿Qué visión de lo que es justo debiese prevalecer?

Más aún, la movilidad urbana no se reduce a los medios de transporte urbanos, sino que también al acceso que la población tiene a estos medios, y esto también entra dentro del debate de la justicia. ¿Debe una municipalidad invertir en la pavimentación de sus calles, mejorando la movilidad de personas discapacitadas, o debe priorizar proyectos como farmacias u ópticas con precios bajos para la población? Incluso más, ¿deben las municipalidades con más recursos traspasar parte de estos a municipios con menos recursos? 

La movilidad urbana no es más que el resultado de las nociones de justicia que tiene la sociedad. Es algo así como su promedio ponderado. Hoy impera una justicia que se enfoca más en lo individual, pues lo que hago es justo mientras no afecte al resto. Pero también podrían imperar otras nociones de justicia, y veríamos otras manifestaciones de la movilización urbana, y quizás llegaríamos a la misma conclusión que llegó Bernardo Larraín Matte: “(…), un país desarrollado es donde los ricos andan en transporte público y no donde los pobres sueñan con andar en auto”.

FHJ

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