La política de identidades, una lección para la izquierda chilena

En esta década los movimientos sociales han sido grandes promotores de temas en la agenda nacional. Este año el movimiento feminista, la inmigración y el pueblo mapuche han reclamado por su dignidad y buen vivir. Todas estas identidades les ponen la tarea difícil a los conglomerados políticos de nuestro país, principalmente a la izquierda, que suele dedicar la mayoría de sus recursos políticos a estas causas.

Sobre identidades recientemente han escrito Mark Lilla y Francis Fukuyama, por lo acontecido en Estados Unidos y en el mundo.

Lilla -historiador de las ideas y partidario demócrata- deja como responsable de las derrotas del Partido Demócrata a la política de identidades, ya que no han sido capaces de crear un discurso que englobe a todos los estadounidenses y se han transformado en un partido de minorías incapaz de ganar elecciones. El catedrático de la Universidad de Columbia señala que estos movimientos (de inmigrantes, feminismo o LGTBI) no tienen ningún efecto si no hay nadie a nivel institucional que los escuche y tome las medidas correspondientes para ayudarlos.

Fukuyama -politólogo estadounidense- también señala que la izquierda estadounidense dejó a un lado los problemas de desigualdad y se dedico a defender a estas minorías que asomaban en el acontecer político, principalmente enfocada en temas étnicos. Él señala que el enfoque para luchar por estos conjuntos ha sido dividir a la sociedad en grupos pequeños y egoístas, imposibilitando a este sector a llegar al poder.

En Chile el Frente Amplio y la Ex-Nueva Mayoría ha tomado estas banderas como su principal -y muchas veces único- camino a seguir. El feminismo ha sido el que ha avanzado mas como movimiento social generando grandes manifestaciones en las universidades y transformándose en un gran atractivo para explotar por parte de los partidos. De hecho, ya muchos partidos se han declarado de alguna manera partidos feministas.

Es innegable que estas batallas deben ser dadas por los movimientos sociales debido a las grandes desventajas históricas que presentan estas identidades, pero las lecciones internacionales nos señalan que el camino debe ir más allá que solo abrazar este tipo de causas, el discurso no debe dejar vacíos ni personas huérfanas. Muchas veces sectores se aprovechan de la radicalización de estos movimientos para mostrar el otro lado que se esta dejando fuera de esta lucha, rivalizando a la sociedad, quedándose con la mayoría abandonada e imposibilitando finalmente llevar a cabo las políticas publicas que mejoren la situación de estas minorías.

La corrección política- norma social que prohíbe a las personas expresar públicamente sus creencias u opiniones sin temer al oprobio moral- también tiene su responsabilidad, ya que deja a esa mayoría silenciosa y que no pertenece necesariamente a estas identidades sin espacio para expresarse y terminan apoyando a aquel candidato que llena ese vacío sin importar tanto quien sea, pero lo que los atrae es que es autentico y al menos puede y dice lo que piensa.

Aquellos que tomen estas banderas deben además elaborar un relato con los valores compartidos de los ciudadanos y crear un proyecto de país en que no se divida a la sociedad, sino que se una. Tarea para la casa para la izquierda chilena.

Marco Bravo Gatica

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