Desafío a la vista

El populismo está pegando en el mundo y en América Latina, el contundente triunfo de Bolsonaro lo empodera aun mas en la región. En un diario nacional Axel Kaiser entrevisto a Steve Bannon, principal promotor del populismo de derechas a nivel mundial. Aquel ideólogo se dio el lujo de poner a Trump en la Casa Blanca, ayudar a Orban en Hungría y a hacer crecer a Le Pen en Francia. Sus victorias están a la vista y parece que solo están comenzando.

En aquella entrevista el estadounidense explica las razones del éxito detrás de todo este auge. Esta ideología busca empoderar a la ciudadanía frente a la elite que la malgobierna, velando nada más que por su propio interés y quitándole la soberanía al pueblo. Para lograr su mayor éxito, Donald Trump, se baso en tres pilares: nacionalismo económico, seguridad y desburocratización; transformando al partido Demócrata y su candidata, Hillary Clinton en los enemigos de la mayoría. Según Bannon, la crisis del 2008 abrió el camino para que llegara Trump, al salvarse las elites a ellos mismos a base de perdonazos y olvidándose de los ciudadanos de a pie. Junto con lo anterior y bajo la teoría de que no hay un centro político y que el único rival es el populismo de izquierda, este movimiento demoniza a cualquier rival y ensalza al líder salvador.  Bajo el supuesto de que gente como Trump, Le Pen y ahora Bolsonaro son un mal para las sociedades y sus minorías nos corresponde como país estar alerta.

Para enfrentar este fenómeno y al ya tener la idea de cómo piensa y trabaja este populismo debemos analizar los riesgos que corre nuestro país de que surja alguien de este tipo. Sin lugar a dudas quien más representa a este tipo de lideres es José Antonio Kast y su potencial en las urnas se vio reflejado con ese 8% en las últimas elecciones. Con ese discurso anti-izquierda y quizás muy cómodo con el no a Chilezuela su respaldo en las encuestas va en aumento.

Frente a tal desafío resulta clave enfrentar cualquier crisis de representación, ir a por un desarrollo económico y una modernización del Estado para conectar con la ciudadanía y legitimar el sistema democrático. Un tema aparte pero muy importante es decirle no a la corrección política que ha declarado la izquierda frente a este tipo de discursos. Ya se ha visto en universidades como se intenta censurar a José Antonio Kast sin dar la posibilidad de debatir sus legítimas ideas y poner a jugar en la cancha por qué un sistema y una visión de país será mejor que otra. Al contrario, lo atacan y prohíben victimizándolo y despertando a toda esa ciudadanía silenciosa que cree en su proyecto como el mejor camino para Chile.

Desafío tremendo el que se viene y una buena manera para abordarlo es no intentando ganar por default, sino mas bien por una batalla enriquecedora de ideas en la que se ira aprendiendo cual es el mejor destino para nuestro país.

Marco Bravo Gatica

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