El gobierno de la seguridad y eficiencia

En la esfera de la discusión pública, muchas veces sucede que distintos grupos políticos tienen distintas formas de adoptar y explicar sus posiciones, cosa que generalmente tiene mucho que ver con la visión en sí que poseen respecto a la temática en específico que se discute. Sin embargo, hay ocasiones en las que, casi que de manera independiente al debate en cuestión, ciertos grupos o personas adoptan de manera sistemática el mismo enfoque, logrando enmarcar la discusión entorno a ideas que siempre son las mismas, y en las que tienen un mayor dominio y, por lo tanto, mayores posibilidades de ganar la discusión. A esto, en la discusión pública, se le llama Framing, una herramienta comunicacional que el actual gobierno ha sabido manejar de manera excelente.

Seguridad y eficiencia. Si tuvieran los chilenos que elegir 2 características positivas de la actual gestión gubernamental, seguramente escogerían esas. Y la verdad es que aquello no supone casualidad ninguna, pues es el resultado de la estrategia comunicacional que ha seguido el gobierno; la de dar a ver que sus proyectos responden, generalmente, a una de estas 2 características. A modo de ejemplo me gustaría repasar 2 casos que considero reflejan el framing del gobierno: el proyecto de Ley Aula Segura y la Reforma Tributaria o Modernización Tributaria.

El primer caso es un proyecto de ley que tiene por objetivo expulsar a estudiantes que ejerzan violencia en contra de profesores, asistentes o manipuladores de alimentos, o bien a quienes porten armas. Si bien hay personas que han destacado ciertas falencias en el proyecto (obligación de expulsión, no respetar el derecho a la presunción de la inocencia, falta de una edad mínima para aplicar la ley, entre otros), el verdadero problema reside en la forma en que este proyecto se comunicó. Las personas piensan (debido a vídeos como el que compartió Felipe Alessandri, Alcalde de Santiago Centro) que este proyecto evitará que estudiantes violenten a carabineros o a otros estudiantes, aún cuando ello no esté siquiera mencionado en el proyecto de ley. Este pensamiento se desprende de la forma en la que el gobierno (y el oficialismo en general) da a entender, a través de su framing, el contenido u objetivo de esta ley. Sin mencionarlo en ninguna parte, el proyecto se comunicó de tal manera que las personas mal creen que evitará la violencia a carabineros. Así, se logra obtener apoyo popular a través del framing de la seguridad, esto es, dar a entender que apoyar el proyecto de ley es apoyar una mayor seguridad.

El segundo caso es una iniciativa que el gobierno tiene para mejorar el sistema tributario que hoy existe, intentando modernizarlo. Para ello, la reforma propone reintegrar el sistema tributario (lo que supone una menor recaudación en beneficio de las grandes empresas) y crear un sistema de impuesto a la renta único (que aparentemente se lleva a cabo reemplazando 2 regímenes con otros 2 regímenes nuevos muy similares a los derogados, por lo que en verdad resulta curioso pensar que así se logrará una mayor eficiencia). ¿Y cómo ha comunicado este proyecto el gobierno? Como un paso a la modernización tributaria que permitirá producir más sin afectar la recaudación fiscal, aún cuando hay expertos económicos que presentan sus dudas al proyecto (como Andrea Repetto, Andrés Solimano, Pablo Correa, entre otros). Es decir, utilizan el framing de la eficiencia como una forma de presentar la reforma tributaria como un buen proyecto, a pesar de que existen razones de peso para dudar que ello sea así.

Así entonces, debemos cuidarnos del framing y de las intenciones comunicativas que posean los diversos grupos de la esfera política (oficialismo u oposición). Si bien no mienten, el lector debe ser precavido a la hora de analizar la información, pues podría creer que un grupo promueve la seguridad y la eficiencia, aún cuando no se posean argumentos que respalden este juicio.

FHJ

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